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30 de marzo de 2010

El desconocido Tornatore




La desconocida (2006), de Giuseppe Tornatore

Tornatore nos regaló su obra Nuovo Cinema Paradiso contando algunos aspectos biográficos de su vida, tal y como lo hizo Fellini en 8 ½ o Amarcord,nos robó el corazón con esta obra maestra… desde la perspectiva de la vieja escuela italiana. Después se introdujo de lleno en el género del thriller, algo que tiene poco que ver con su firma.

Aunque el género sea especialmente ajeno a él, y su estilo fuera de alguna forma muy ortodoxo, el largometraje del director romano, nos deleita con un guión nada convencional y fresco donde el mismo personaje es la propia estructura del paradigma narrativo.

Tuve la oportunidad de ver esta película en Roma, en un pequeño cine de barrio entre la via Nazionale y Piazza Repubblica. Echaba de menos un buen thriller europeo y conociendo la trayectoria de géneros del director y estilo, compré las entradas sin generarme grandes expectativas. Cogí un folleto donde se informaba de las ofertas de proyección en ese mismo cine y pude leer:

Llegada hace unos años de Ucrania, Irena (Kseniya Rappoport) vive en una ciudad gris del norte llevando consigo una pena secreta. Su vida se parece irremediablemente a la de otras chicas procedentes de los países del Este: un sinfín de violencias, humillaciones y explotación día tras día. Sólo un recuerdo agradable: el de un amor intenso, truncado bruscamente. Llegada a los treinta años, busca trabajo y pide ayuda: por fin se coloca en una acomodada familia de orfebres, los Adacher y se convierte rápidamente en una presencia determinante para la pequeña Tea. Desgraciadamente, el aparente equilibrio alcanzado está destinado a romperse: desde el pasado ya no asoman sólo pesadillas y visiones, sino que vuelve también su maltratador de antaño, conocido como "Muffa" (Michele Placido), que la arrastra en una cadena de nuevos horrores. 
Pero Irena está cerca de alcanzar su propio objetivo, y no quiere detenerse…



Desde la sinopsis no me pareció un thriller que sea digno de una especial mención, pero desde la perspectiva paradigmática, desde el género y sobre todo, desde la mirada subjetiva… no tuve más remedio que quitarme el sombrero mientras se me escapaba un “¡Bravissimo!”


El paradigma narrativo tiene una linealidad temporal y estructural por norma general, que de va de A a B y de B a C…además lo podemos resumir en: Planteamiento y presentación de personajes; nudo-desarrollo de la historia y por último desenlace. Tornatore baraja estos bloques y la dirección temporal como si fichas de dominó se trataran y crea el planteamiento de la historia descrito como una bocanada de aire fresco. Es decir, por un lado no presenta al personaje principal en las primeras secuencias sino que es la identidad del personaje es lo que sustenta toda la trama.


El flash-back es el recurso que permite a Tornatore presentar a cuentagotas a Irena. El pasado es el catalizador activo de la trama y es el mismo pasado (Muffa) quien se manifiesta en el presente sin tener muy claro el quién es Irena y cual es su objetivo. Es decir, desde el punto de vista manierista… si se justifican las acciones de la protagonista o no.

Por eso el espectador se siente completamente intrigado y absorto en la historia porque durante toda la película le plantean muchas incógnitas sin hacerle perder un hilo que ha sido tejido muy finamente.


No obstante hay que destacar que sus imágenes están cargadas de muchísima fuerza compositiva y drámatica. La ausencia de color en las ciudades industriales del norte de Italia y la oscuridad que Morricone otorga a la banda sonora, ha conseguido que “La Sconosciuta” sea un film de tintes y atmósferas muy acertados. Toda una obra maestra, una vez más, del maestro Tornatore.

Si te gustó La sconosciuta:

Shadow of a doubt, de Alfred Hitchcock (1943)
Sunset Boulevard, Billy Wilder (1950)
The tenant, de Roman Polanski (1976)
Une Pure formalité (1994), de Giuseppe Tornatore
La leggenda del pianista sull'oceano, Giuseppe Tornatore (1998)
Io non ho paura, Gabriele Salvatores (2001)
Il y a longtemps que je t'aime, Philippe Claudel (2008)

Artículo de Pepo Ruiz

12 de febrero de 2010

La música de película lleva nombre de Morricone




Parece mentira, que un compositor que lleva mas de quinientos trabajos en su haber y que sus obras preceden en muchos casos, a las películas a las que pertenecen… Sólo le hayan dado un Oscar honorífico en el 2006, después de cinco nominaciones ( Malena, 2000; The Mission,1986; Bugsy, 1991; The Untouchables, 1987; Days in Heaven 1978). Parece incomprensible que alguien con tal talento le suceda algo así. Pero también le ocurrió a Hitchcock homenajeado con el premio Irving Thalverg (Un reconocimiento que se concede en al ceremonia de los Oscars para destacables de la producción cinematográfica). Así que desde estas premisas, entiendo que los Oscars castigan a los genios y como premio cinematográfico obedece a intereses de otra índole y no hacen mas que reafirmar mi convicción y la falta de fe que tengo en estos galardones. Son tantas películas las que forman parte de nuestras vidas y del imaginario colectivo, y tantas que no han sido reconocidas… Pero los Oscars, como tantos otros premios, son pasarelas y modelitos propios del espectáculo televisivo, del papel cuché y no del arte cinematográfico. Por tanto no hace honor a su verdadero menester.


Bueno volviendo a Ennio que es de quien trata este artículo… Romano de nacimiento, comenzó a introducir emociones en el cine en los años sesenta y desde entonces sigue en activo a la edad de 81 años. Es por tanto, un hombre nacido para el cine y un profeta de la música.
Las composiciones musicales que todos identificamos como el Spaghetti western (Yo lo llamo Paella Western ya que fueron rodadas en España), llevan su nombre como la llamada Trilogía del Dollar: Per un pugno di dollari (Por un puñado de dólares), Il buono, il brutto il cattivo (El bueno, el feo y el malo), Per qualche dollari in più (La muerte tenía un precio). Pero particularmente y como cresta del género… C’era una volta in west (Hasta que llegó su hora) con su fantástico tema: “The man with the harmonica”. Todas ellas, obras firmadas por Sergio Leone quien junto a Morricone trabajaría en casi todos sus largometrajes.

Este genial compositor, encuentra musas fuera de la ortodoxia instrumental o fuera de las tradicionales orquestas. Entendemos que justifica estos instrumentos atípicos con la historia y la trama. Como por ejemplo en “una de vaqueros” como Il bouno, il brutto, il cattivo, donde se interpretan: tambores, silbidos, una harmónica un flauta india, coros, una orquesta e incluso ¡una guitarra eléctrica!(algo que semióticamente se entiende como un invento propiamente americano)!. Todos estos instrumentos hacen alguna alusión al mundo del salvaje oeste o a los Estados Unidos en alguna de sus formas. Sin embargo, Morricone los fusiona y marca su propio estilo.


En el caso de la música de The Mission, sucede lo mismo. Por ejemplo en el tema de “On Earth as it is in heaven”. Tímbales, un coro y un clavicordio al más puro estilo neoclásico, el oboe de Gabriel (uno de los personajes de la historia), etc. Todos estos sonidos te están hablando implícitamente al oído y te dicen cual es su papel y qué pintan en la película.
Aunque obviamente marcó un precedente para sus colegas, su obra no se reduce sólo a la experimentación instrumental, y su justificación con la historia, ya que va mucho más allá. ¿Quién no ha escuchado alguna vez las melodías de Cinema Paradiso, Unce upon in America (Érase una vez en America), The Untouchables (Los intocables), Lolita (La adaptación de Adrian Lyne 1998), Ripley’s game (El juego de Ripley)? En las melodías juega con la emoción, la nostalgia, la tristeza, la alegría, la ensoñación que crean los instrumentos junto con los compases, ritmos y notas. No hay nada de nuevo en ello, ya que es lo que han hecho todos los compositores del cine, pero Morricone tiene el don de los japoneses… Lo asimila y lo mejora porque si cambia un solo compás, ritmo o alguna nota de las melodías de las películas anteriormente nombradas, la producción entera bajarían un peldaño de calidad aunque sea difícil de creer.


Me atrevo a decir que los grandes directores del cine han tenido la suerte de trabajar con él y viceversa, como: Pier Paolo Pasolini, Federico Fellini, Giuseppe Tornatore, Sergio Leone, Lucchino Visconti, Gilo Pontecorvo, Vittorio De Sica, Bernardo Bertolucci, Marco Bellochio, Tinto Brass, John Huston, Buñuel, John Carpenter, Brian de Palma, Oliver Stone y Quentin Tarantino entre otros.
Desde aquí quiero rendir homenaje a un compositor que me emociona particularmente y supongo que colectivamente porque gracias a él sigo admirando el cine como un niño: como arte… como magia.

Escucha Cinema Paradiso aquí


Artículo de Pepo Ruiz

20 de enero de 2010

Anticristo y el paroxismo



Ésta es la película mas controvertida y polémica de la pasada edición del Festival de Cannes. Desde luego que la bruma de críticas flotan alrededor del director Lars Von Trier, acusándolo de misógino. Pero desde mi humilde interpretación fílmica no es, en absoluto, un largometraje cargado de misógina. Sino todo lo contrario amén del final que obviamente no voy a contar. Pero la “aristocrática clase” de la costa azul de Cannes que perdían el conocimiento en la proyección, de la crítica española, y de cuatro directores que censuran sin ser los mas adecuados para abrir la boca, pusieron esta película de vuelta y media.

A mi parecer, sólo se quedaron en la superficie, ni siquiera se preocuparon en bucear más hondo, en excavar para encontrar el verdadero significado a un largometraje cargado de: asociación de ideas; maestría del lenguaje fílmico del director danés; alusiones a la crueldad, tanto de la naturaleza y de la religión (ablación, el patriarcado religioso y la connotación negativa de la mujer a lo largo de la historia); etc. Por tanto solo se quedaron en las secuencias más duras (aviso…no es un cuento de Disney sino que es terror desde lo mas oscuro de la psiqué humana).

Sin embargo, el film fue un medicamento que ayudó al director en su terapia ante la depresión, y como medicamento, deberían consultar a su médico antes de verla porque no es apta para estómagos delicados, personas que lleven cafinitrina en su dieta o se tenga alguna patología sensible. La polémica está servida, y Lars Von Trier utilizó su crisis depresiva y su terapia como fuente de inspiración para crear esta historia.

La cinta está segmentada en: un prólogo que a mi parecer, es poesía cinematográfica, y nos da un motivo para viajar a través de los oscuros pasillos de la mente humana. Seguido por tres capítulos: el duelo, el dolor y la desesperación. Finalmente el film cierra con un epílogo.



“Tras el suicidio del hijo, el matrimonio protagonista de Antichrist, Él (Willem Dafoe) y Ella (Charlotte Gainsbourg), deciden comenzar una terapia para lograr encontrar el equilibrio en sus vidas. Al no lograrlo, Él psicólogo de profesión, opta por ahondar en los miedos de Ella para tratar de ayudar a su mujer, proponiéndole una terapia de psicología inversa por lo que decide que deben pasar una temporada en los bosques en los que hay una pequeña cabaña que Ella identifica como el lugar del que parten sus miedos. Allí continuaran la terapia pero la naturaleza les pondrá al limite de sus resistencias”.


El ritmo narrativo en el arranque es soporífero y lento pero va in crescendo manteniéndote agarrado a la butaca hasta los créditos. Todo ello, envuelto en una atmósfera enrarecida y densa que multiplica el dramatismo. Se salpican secuencias de sexo explícito y torture porn, de angustia y desesperación macerados con elementos estilísticos fotográficos que recuerda a composiciones pictóricas.

A parte de la labor del director, la interpretación de Charlotte Gainsbourg demuestra que es una actriz que se atreve con todo y muestra su desnudez, violencia y desgarro interior en su interpretación con gran maestría. Ello, le valió el premio a mejor actriz en el Festival de Cannes en el 2009. Por otra parte el papel de Willem Dafoe es menos agradecido, pero von Trier apuesta acertadamente por un valor seguro como es este actor cargado de personalidad. Ambos consiguen que el espectador se adentre en el delirio y la locura con una gran sobredosis de inquietud.


Esta película no es un claro ejemplo del cine Dogma, como el mismo director Lars von Trier, Thomas Vinterberg y Soren Kragh-Jacobsen manifestaron en 1995. Lars von Trier parece abandonar el Manifiesto a la hora de realizar el séptimo arte, ya que añade musicalizaciones, recursos de montaje e iluminación y no duda en fijar la cámara al suelo en algunos momentos del guión, y por supuesto encasillar el largometraje en un género algo ambivalente, entre otras cosas. Aun así, no merma su calidad y estilo personal como creador aunque sí se puede desentender del espectador en algún momento y nos conduce al paroxismo.


Películas recomendadas:

The Shining, de Stanley Kubrick, 1980
Sacrificio, de Andrei Tarkovsky, 1986
Misery, de Rob Reiner, 1990
In the mouth of madness, de John Carpenter
Audition, de Takashi Miike, 1999
La pianista, de Michael Haneke, 2001


Artículo de Pepo Ruiz

12 de enero de 2010

Le Grand Bleu y el sentido del mar



“Jacques Mayhol (Jean Marc Barr), un eterno amante del mar con una especial habilidad para el buceo, ayuda al profesor Lawrence en sus experimentos marinos. Nada de lo que tiene o consigue Jacques en la vida le llena tanto como el mar. Pero la belleza que Jacques admira, también puede esconder un peligro imperceptible...La película cuenta la obsesión de dos hombres, Jacques y Enzo Molinari (Jean Reno) por el buceo, obsesión que los persigue desde niños. Encuentran en el interior del mar una especie de plenitud, como si de su verdadero hábitat se tratara. Jacques Mayhol, incluso, complementa esa pasión con una gran atracción y comprensión hacia los delfines. La historia de un buzo que ama las profundidades del mar, que ama a una mujer (Rosanna Arquette), pero por sobre todo ama la libertad.”



En algunos momentos de la vida, uno se siente que no pertenece a este mundo ya que tiene una talla creada por los hombres en la que no cabes. El significado que el resto de los humanos entienden, no coincide con el de uno mismo y la alienación es el transporte de tu propia existencia.
Esto mismo, es lo que le ocurre a Jacques Mayhol, un buceador de estilo libre quien sólo se encuentra a sí mismo y se reconcilia con su propia naturaleza en el azul profundo del mar. “Un mar muy extraño, misterioso y desconocido. No muy distinto al espacio donde se difuminan las nociones convencionales del tiempo y la distancia. Es un lugar mágico y peligroso en el que Jacques se siente en armonía.”
Este metraje del Cinema du look de 1988 y dirigido magistralmente por Luc Besson (El Quinto Elemento; Nikita; Leon The Professional), es el producto de la fotografía de Carlo Varini, la música de Eric Serra, el guión de Robert Garland y Luc Besson. Te sumergen literalmente en los misterios del mar y te transporta a sus lugares mas impresionantes principalmente, del Mediterráneo.
Aunque la crítica no fue muy favorable, se convirtió en película de culto del movimiento estético Cinema du look. Lo que se materializó en el premio César en 1989 a la mejor música (Eric Serra), y al mejor sonido (Pierre Befve, Gérard Lamps,François Groult). También ganadora del premio Académie Nationale du Cinéma 1989 (Luc Besson).


Varini consigue la espectacularidad fotográfica con el uso de angulares en los planos grandes y generales que junto con el contrapicado en planos medios aumenta la magnificencia de las localizaciones como La Raya (Perú), Taormina (Italia), Las Cicladas (Grecia), etc.. Además utiliza las acertadas emulsiones fílmicas que capturan la luz del Mediterráneo como hace Sorolla en sus trabajos más mediterráneos. Varini por tanto hace una gran trabajo en el que transmite la existencialidad del film.
Por otro lado Eric Serra y el estilo musical new age pone la guinda poética a este film que sólo con las imágenes, ya por sí mismo habla. Su música te sumerge en los misterios del mar, de los delfines y de la trama. Tal fue el gran aporte de Serra en la película que para su distribución en EE.UU. la distribuidora Gaumont decidió encargar una versión distinta de la banda sonora a Bill Conti y un nuevo final a lo “happy-ending”, lo que resultó ser un fracaso comercial en Norteámerica.

La película El gran azul / Le Grand Bleu de Luc Besson es una co-producción italiana, francesa y americana, editada en DVD con el montaje final del director con 40 minutos más, de material inédito que, estoy seguro será un deleite para la vista, para los oídos y te transportará a lo que de verdad se siente cuando te encuentras bajo la superficie del mar.


Filmografía seleccionada:


Subway (1985)
Nikita (1990)
Atlantis (1991)
Leon, El Profesional (1995)
El quinto elemento (1997)
The Messenger: The Story of Joan of Arc (1999)


Artículo de Pepo Ruiz

3 de enero de 2010

¿Quién dijo que la mujer era el sexo débil?





Los cambios sociales en la década de los 40 en los EEUU, sugirieron un mayor protagonismo femenino en el cine negro americano. Es la mujer, en este momento, quien encarna la agridulce dualidad femenina cinematográfica que pone en pie de guerra el dominio del varón en el mundo.
Un protagonismo que Gilda (Rita Hayworth) utiliza para atormentar a Johnny Farrell (Glenn Ford) por medio de una relación amorosa.





La obra de Charles Vidor define y concreta dos caras de la misma moneda, es decir de la naturaleza propia de la mujer mas deseada.
Ángel por su fina sensualidad, pérfidas miradas, etc. Diablo por su ludopatía sentimental e incombustible ambición. Es Gilda por tanto y no tan poco, un producto hibrido de la ambigüedad, valga la redundancia. Por un lado: la Pin-Up estética por su alta carga erótica y belleza insultante propia de los 40 y 50. Por otro: su fatalismo emocional porque rezuman un halo de deseo sexual implícito ante el cual los hombres se rinden sin resistencia, aun siendo conscientes de que esta mujer puede ser su perdición.
La Femme Fatale es Gilda y Gilda es la Femme Fatale.

Si te gustó
Gilda:

Laura, de Otto Preminger
Eva al desnudo, de Joseph L. Mankiewicz
El sueño eterno, de Howard Hawks
La mujer pantera, de Jacques Tourneur
La dama de Shangai, de Orson Welles
Las diabólicas, de Henri-Georges Clouzot


Artículo de Pepo Ruiz

2 de enero de 2010

¿Misoginia en Arsénico por Compasión?



Un comedia destornillante y corrosiva sin duda, pero llama a atención el papel que tiene la mujer en esta comedia de Frank Capra. No queda claro si es por la convención de la época o por el contrario porque los papeles si son femeninos ayudan a la comicidad del relato.
Una mujer dependiente del hombre (Priscilla Lane) que anhela como fin ultimo casarse con su novio (Cary Grant).



Mas allá, las tías del novio (Josephine Hull y Jean Adair), mujeres homicidas. En las tias se fusiona, en este relato dos tópicos de la mujer. Por un lado: entregada, sensible compasiva y por otro el de la fémina psicópata, La suma de estas dos caras de la misma moneda se materializa en una psicopatía justificada por la compasión.
Ambos tipos, de dulces damas me refiero, son entregadas. Una al amor, a la vida familiar. Otra a la compasión y a la muerte. Se presenta a la mujer como antitesis y paradoja de si misma.

Si te gustó Arsénico por Compasión, prueba con:

Ocho sentencias de muerte, de Robert Hamer
El verdugo, de Luís García Berlanga
La fiera de mi niña, de Howard Hawks
El quinteto de la muerte, de Alexander Mackendrick

Artículo de
Pepo Ruiz