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21 de marzo de 2010

La novena de Fellini




Fellini Otto E Mezzo (1963, Federico Fellini)

Hay una gran cantidad de películas que un cinéfilo, o al menos alguien que se dedica al mundo del cine o el audiovisual, debe ver. Entre el Olimpo de las películas encontramos Citizen Kane de Welles, Vertigo de Hitchcock, Modern Times de Chaplin, The Seventh Seal de Bergman, y entre todas ellas la película de Fellini 8 1/2, un film que lo norteamericanos designarían con un “Must See”, obligado.

Sobre la novena película de Fellini ya hay mucho escrito, quizás demasiado, pero si tras la película nos ponemos a pensar sobre ella descubriremos que nunca es demasiado porque es tan rica y está tan bien construida que siempre necesitaremos alguien que nos hable de ella, que la analice, que la estudie, y que nos la explique. Explicar Fellini 8 1/2 es presentarnos a su director, es conocerlo y ver toda su obra.


La película del director italiano nos habla de Gido, un reputado director de cine que intenta hacer su nueva película. La presión, el miedo y el posible rechazo al no poder alcanzar el nivel de su último film, le hacen caer en una crisis creativa. Es un balneario, recluido para encontrar su camino, donde Gido se centra en sus recuerdos y en las mujeres que más le han influido en su vida.

Para mi podemos sacar dos aspectos del film de Fellini, el meta-cine y el recuerdo. Desde luego, y como bien afirma Terry Guilliam en el extra que acompaña a la edición de Criterion (y ahora también en España por Cameo), se trata de una película en la que vemos, bajo una mirada muy personal, cómo funcionan las películas y cómo debe trabajar un director; pero no un artesano al más puro estilo hollywoodiense sino un artista. Ahí es donde reside la diferencia entre Fellini y el resto de sus contemporáneos. Mientras que otros directores italianos trabajaban bajo una producción muy cerrada Fellini había conseguido que la producción trabajara para él. Gracias a esto consiguió realizar films tan personales como el que tratamos hoy, o Amarcord, Intervista, etc.



Así pues Gido es el alterego de Fellini. Un director de cine en mayúsculas que se encuentra en una crisis creativa. Al igual que le pasó al artista italiano que no supo de que iba a hablar en su siguiente película, Gido busca esa inspiración para emprender la realización de un film. A lo largo del metraje el espectador no sabe muy bien de que irá la película. Pasada la mitad de la película, el productor, Gido, y más gente de la producción, viajan a la localización donde el director de arte ha creado una estructura gigantesca. Allí un personaje que habla con la mujer de Gido comenta en voz alta que será una película de ciencia ficción. Esto me sorprendió, al igual que su pareja, porque Fellini no haría una película de este género por lo que nos encontramos al igual que el protagonista, totalmente perdidos a nivel creativo. Es en esta secuencia cuando, a mi parecer, encontramos una clara empatía con el personaje ya que todo el mundo espera que haga una película que ni el mismo sabe de lo que va a ir. Todos le preguntan su opinión, le cuestionan pequeños detalles de los que no tiene ni idea, y le consultan sobre el casting porque las actrices esperan impacientes trabajar con él. Ante esta situación de estrés Gido baila en los pasillos de la residencia.

Otro de los aspectos que trata la película, y en el que reside su mayor interés, es el retrato de la memoria. La secuencia con la que empezamos se trata de un sueño de Gido. En medio de un atasco de automóviles, todo está en calma, nadie se mueve, nadie pita, nadie hace nada, por lo que Gido comienza a ponerse nervioso porque no puede salir de su coche, el cual empieza a llenarse de humo. Finalmente lo consigue y sale volando del atasco para después ascender y alcanzar los cielos. Pero no lo consigue, una cuerda atada a su pierna se lo impide y es devuelvo a la tierra, precipitándose al mar.

Con esta secuencia onírica Fellini nos deja ver qué veremos en el resto del film. Así es cómo se presentan los sueños y las fantasías. Poco a poco los recuerdos (como la infancia y la religión) y los sueños (la significativa secuencia del harem) cogen fuerza hasta tal punto que el espectador no sabe que está viendo. Finalmente el mundo interior de Gido se junta con la realidad en la secuencia final, algo que muchos críticos profesionales interpretan como un circo de una sola pista.

Nada más empezar con Fellini 8 1/2 me vino a la mente L’Année dernière à Marienbad (1961), el film de Alan Resnais. Me es completamente imposible no mencionar el film del realizador francés por las similitudes que guarda con el del italiano. En ambas películas vemos como se aborda la memoria y el recuerdo. Es normal que veamos en estas películas algunas semejanzas porque nos encontramos en los sesenta, y aunque la psique y el sueño ya habían sido tratados en los veinte de manera inicial, con Das Kabinett des Dr. Caligari (1919, Robert Wiene) y Un Chien Andalou (1928, Luís Buñuel), o Spellbound de Hitchcock en los cuarenta, es esta década cuando las tramas clásicas son desestructuradas por el conocido cine de Arte y Ensayo, destruyendo los textos cinematográficos clásicos para reescribirlos de nuevo a partir de un punto de vista totalmente personal, que muchas veces obedece a la visión del director, esta vez concebido como artista.


Por último Fellini 8 1/2 no sólo es uno de los mejores films de Fellini, sino que es un referente dentro de la Historia del Cine, un clásico moderno que no sólo debe verse por el tratamiento narrativo, sino por el uso de la música compuesta por Nino Rota, y por la fotografía de Gianni Di Venanzo (La Notte, L’eclisse, ambas películas de Antonioni).

Metacine, memoria y psique:


Spellbound (1945, A. Hitchcock)
La Notte (1961, M. Antonioni)
L’Année dernière à Marienbad (1961, Alan Resnais)
La Nuit Américaine (1973, F. Truffaut)
Stardust Memories (1980, W. Allen)
Intervista (1987, F. Fellini)
Irma Vep(1996, Olivier Assayas)
Adaptation (2002, Spike Jonze)



Artículo de Rubén S. Ferrer

10 de marzo de 2010

El amor de las mujeres italianas




Mujeres Peligrosas (1958, Luigi Comencini)

Durante la época dorada de la comedia italiana (entre los cincuenta y los sesenta, estos inclusive) encontramos filmes de todas las temáticas, desde la pobreza a la religión, pero son los celos y la vida conyugal los temas que acaparan gran parte de esta filmografía.

En 1958 el cineasta Luigi Comencini, director de una película que comenté hace tiempo Il Segno di Venere, abordó el tema de los celos a través de cuatro matrimonios amigos, en su película Mujeres Peligrosas (Mogli Pericolose). Federico, Bruno, Pirro y Benny son hombres casados. Los tres primeros tienen mujeres hermosas, al contrario que Benny, que se casa con una mujer poco agraciada y resentida. Ornelia la esposa de Bruno, es celosa y afirma que todos los hombres son unos mentirosos y no pueden confiar en su fidelidad. Claudine, la esposa de Federico, opina todo lo contrario y piensa que su marido nunca le sería infiel. Deciden apostar utilizando a Tosca, la mujer de Pirro, para que intente seducir a Federico y así poder demostrar a Claudine que es igual que todos los hombres...

Comencini arranca con esta maravillosa secuencia, presentando los personajes en dos escenas, por un lado los hombres y las mujeres. Éstas últimas, mientras esperan a que sus maridos vuelvan de caza (pésimos cazadores) deciden hacer una apuesta, cuyo objetivo es el de demostrarle a Claudine que todos los sombres son igual, incluido su amado esposo. Ese punto de partida es el origen de un comedia costumbrista, rápida y que en el fondo tiene una única finalidad, redescubrir el amor.

De este film me gustaría destacar el guión, perfectamente elaborado y con una trama muy bien justificada. Conforme avanza la película vamos viendo a través de secuencias autoconclusivas cómo se desarrolla el conflicto entre las parejas. También destacaría la importancia del espacio, ya que al tratarse de discusiones entre parejas todas ellas ocurren en la intimidad de la vivienda o en el coche, siempre en recintos cerrados, en los que las palabras no se las pueda llevar el viento y queden entre dos personas para ser asimiladas.

De lo más interesante.

Otras películas de Luigi Comencini:

Pane, Amore e Fantasia (1953)
Pane, Amore e Gelosia (1954)
Le Sorprese Dell'Amore (1959)
Tutti A Casa (1960)

Artículo de Rubén S. Ferrer

25 de febrero de 2010

Mastroiani se divorcia a la italiana




Divorzio all'italiana (1961, Pietro Germi)

Escogí ver esta película por los errores de traducción que he encontrado en las comedias italianas. Aunque muchas de ellas no tenían la terminación "a la italiana" terminaban incluyéndose dentro de esta categoría. Afortunadamente Divorcio a la Italiana está bien traducida.

El film de Pietro Germi cuenta la historia de Fefé (Marcello Mastroiani), barón que vive en de Sicilia en un viejo palazzo decadente, propiedad se su tío, con quien lo comparte. Fefé está casado con Rosalía, una mujer todo lo opuesto a Sofía Loren. Esta vez su pareja es fea, incluso maquillándose, de carácter receloso y posesivo. La vida del personaje de Mastroiani es un "asco", es deprimente, y está en plena decadencia, como el palacio. Sin embargo encuentra una satisfacción personal en el cuerpo de su jovencísima y virginal sobrina, de la que se enamora perdidamente. Al ver que ésta le corresponde empieza a maquinar un plan; divorciarse (uno de los referentes sociales de la película) de su esposa porque le ha sido infiel. En su idea sólo falla una parte, que ha de encontrar un amante para su mujer, y teniendo en cuenta cómo es se vuelve una tarea complicada. Finalmente tropieza con un hombre que la amó en su juventud. Hecho. A partir de ese momento Fefé crea situaciones propicias para que coincidan los amantes, y finalmente lo consigue, por lo que, asumiendo el papel de marido cornudo, decide asesinar a su esposa y al amante para limpiar su honor. Tras unos pocos años entre rejas Fefé, que es recibido como un héroe, se casa con su sobrina. Sin embargo Fefé ya no es el mismo, ahora desconfía de los amigos de su nueva mujer.


Divorcio a la Italiana, es un clásico de los más importantes dentro de la comedia italiana post-neorrealista. La acción transcurre en la Italia de los sesenta, una época en la que el país se reconstruye y vive una modernización necesaria. En el film de Germi, que ahora está muy mal visto debido a los problemas que sufrimos en nuestro país por el maltrato de pareja, de muestra con ironía y sátira el carácter machista de la sociedad italiana, y por este motivo sitúa la acción en Sicilia. A parte de la interpretación magistral de Mastroini, quien trabaja a la perfección el personaje dotándolo de unos tics que quedan en nuestra memoria, hay que recordar que ganó el Oscar a Mejor Guión Original en 1962 (escrito por Ennio De Concini, Pietro Germi y Alfredo Giannetti). Tanto Germi como Mastroiani estuvieron nominados.

Algunos matrimonios mal avenidos:

Matrimonio all'Italiana (1964, Vittorio De Sica)
Sedotta e Abbandonata (1964, Pietro Germi)
Divorce American Style (1967, Bud Yorkin)
The War of The Roses (1989, Danny DeVito)
Intolerable Cruelty (2003, Joel Coen)


Artículo de Rubén S. Ferrer

20 de febrero de 2010

En Roma hay fantasmas




Fantasmi a Roma (1960, Antonio Pietrangeli)

Hoy me disponía a ver Profumo di Donna (Perfume de Mujer, 1974), dirigida por Dino Risi, recomendada por P. y porque me interesaba ver algo de Risi, cuando he descubierto que no tenía subtítulos. El caso es que tenía sobre mi mesa el DVD de Fantasmi A Roma (Fantasmas en Roma), un film dirigido por Antonio Pietrangeli, con música de Nino Rota, y con la interpretación de Marcello Mastroiani y Vittorio Gassman, entre otros.

Fantasmas en Roma cuenta la historia de unos fantasmas que habitan dentro de un palazzo en ruinas. En él vive un viejo príncipe que está en bancarrota y constantemente sometido a la presión de vender su casa para que construyan un supermercado de veinte plantas. El anciano, cascarrabias y algo chalado, muere en un accidente doméstico, heredando la propiedad su sobrino quien no tiene ninguna duda en vender el viejo palacio. Sin embargo los fantasmas, asustados porque perderán su hogar, harán de las suyas para que el joven no pueda deshacerse de la mansión de sus antepasados.

La película de Pietrangeli, con guión del propio director junto a Ruggero Maccari (Profumo di Donna, Il Magnifico Cornuto), Ettore Scola (Totó Nella Luna, Gente Di Roma) y Ennio Flaiano (Dolce Vitta, La notte, Boccaccio '70), tiene una estructura algo confusa dada la duración de los actos. En la primera parte (todo el planteamiento) vemos una presentación minuciosa de los personajes en el día a día de la casa; prácticamente un documental. Cuando el espectador ya los ha conocido bien pasamos a la segunda parte del film, cuando el viejo principe muere y llega su sobrino con propósitos de vender la casa.

Personalmente, la riqueza de Fantasmas en Roma reside sus diálogos, basando el humor en las réplicas entre los personajes en vez de el físico, como en las comedias norteamericanas. La comedia clásica italiana es hija directa del neorrealismo y se caracteriza, como ya he dicho, por tener unos diálogos rápidos y constantes, y por mostrarnos la realidad italiana del momento (en este caso principios de los sesenta). Es aquí donde encontramos esos personajes grotescos que pegan gritos, esos hombres pillos que persiguen a las mujeres por las calles, esas esposas seductoras que controlan a sus maridos con sus picardías, los curas gordos y adictos a la comida, las familias numerosas, etc. Una serie de características que aparecen en el cine español de la misma época. ¿Y cómo es eso? Fácil, porque somos gente del mediterráneo y porque muchos guionistas italianos también trabajaron con directores españoles, como es el caso de Ennio Flaiano, que escribió dos obras maestras de Berlanga, como Calabuch (1956) y El Verdugo (1963).

Fantasmas en Roma, un clásico imperecedero de uno de los directores olvidados del cine italiano, Antonio Pietrangeli.

Otras películas que te gustarán:


La fortuna di essere donna (1956, Alessandro Blassetti)
La legge (1960, Jules Dassin)
Il Bigamo (1956, Luciano Emmer)
Auda e le compange (1960, Antonio Pietrangeli)

Artículo de Rubén S. Ferrer

12 de febrero de 2010

La música de película lleva nombre de Morricone




Parece mentira, que un compositor que lleva mas de quinientos trabajos en su haber y que sus obras preceden en muchos casos, a las películas a las que pertenecen… Sólo le hayan dado un Oscar honorífico en el 2006, después de cinco nominaciones ( Malena, 2000; The Mission,1986; Bugsy, 1991; The Untouchables, 1987; Days in Heaven 1978). Parece incomprensible que alguien con tal talento le suceda algo así. Pero también le ocurrió a Hitchcock homenajeado con el premio Irving Thalverg (Un reconocimiento que se concede en al ceremonia de los Oscars para destacables de la producción cinematográfica). Así que desde estas premisas, entiendo que los Oscars castigan a los genios y como premio cinematográfico obedece a intereses de otra índole y no hacen mas que reafirmar mi convicción y la falta de fe que tengo en estos galardones. Son tantas películas las que forman parte de nuestras vidas y del imaginario colectivo, y tantas que no han sido reconocidas… Pero los Oscars, como tantos otros premios, son pasarelas y modelitos propios del espectáculo televisivo, del papel cuché y no del arte cinematográfico. Por tanto no hace honor a su verdadero menester.


Bueno volviendo a Ennio que es de quien trata este artículo… Romano de nacimiento, comenzó a introducir emociones en el cine en los años sesenta y desde entonces sigue en activo a la edad de 81 años. Es por tanto, un hombre nacido para el cine y un profeta de la música.
Las composiciones musicales que todos identificamos como el Spaghetti western (Yo lo llamo Paella Western ya que fueron rodadas en España), llevan su nombre como la llamada Trilogía del Dollar: Per un pugno di dollari (Por un puñado de dólares), Il buono, il brutto il cattivo (El bueno, el feo y el malo), Per qualche dollari in più (La muerte tenía un precio). Pero particularmente y como cresta del género… C’era una volta in west (Hasta que llegó su hora) con su fantástico tema: “The man with the harmonica”. Todas ellas, obras firmadas por Sergio Leone quien junto a Morricone trabajaría en casi todos sus largometrajes.

Este genial compositor, encuentra musas fuera de la ortodoxia instrumental o fuera de las tradicionales orquestas. Entendemos que justifica estos instrumentos atípicos con la historia y la trama. Como por ejemplo en “una de vaqueros” como Il bouno, il brutto, il cattivo, donde se interpretan: tambores, silbidos, una harmónica un flauta india, coros, una orquesta e incluso ¡una guitarra eléctrica!(algo que semióticamente se entiende como un invento propiamente americano)!. Todos estos instrumentos hacen alguna alusión al mundo del salvaje oeste o a los Estados Unidos en alguna de sus formas. Sin embargo, Morricone los fusiona y marca su propio estilo.


En el caso de la música de The Mission, sucede lo mismo. Por ejemplo en el tema de “On Earth as it is in heaven”. Tímbales, un coro y un clavicordio al más puro estilo neoclásico, el oboe de Gabriel (uno de los personajes de la historia), etc. Todos estos sonidos te están hablando implícitamente al oído y te dicen cual es su papel y qué pintan en la película.
Aunque obviamente marcó un precedente para sus colegas, su obra no se reduce sólo a la experimentación instrumental, y su justificación con la historia, ya que va mucho más allá. ¿Quién no ha escuchado alguna vez las melodías de Cinema Paradiso, Unce upon in America (Érase una vez en America), The Untouchables (Los intocables), Lolita (La adaptación de Adrian Lyne 1998), Ripley’s game (El juego de Ripley)? En las melodías juega con la emoción, la nostalgia, la tristeza, la alegría, la ensoñación que crean los instrumentos junto con los compases, ritmos y notas. No hay nada de nuevo en ello, ya que es lo que han hecho todos los compositores del cine, pero Morricone tiene el don de los japoneses… Lo asimila y lo mejora porque si cambia un solo compás, ritmo o alguna nota de las melodías de las películas anteriormente nombradas, la producción entera bajarían un peldaño de calidad aunque sea difícil de creer.


Me atrevo a decir que los grandes directores del cine han tenido la suerte de trabajar con él y viceversa, como: Pier Paolo Pasolini, Federico Fellini, Giuseppe Tornatore, Sergio Leone, Lucchino Visconti, Gilo Pontecorvo, Vittorio De Sica, Bernardo Bertolucci, Marco Bellochio, Tinto Brass, John Huston, Buñuel, John Carpenter, Brian de Palma, Oliver Stone y Quentin Tarantino entre otros.
Desde aquí quiero rendir homenaje a un compositor que me emociona particularmente y supongo que colectivamente porque gracias a él sigo admirando el cine como un niño: como arte… como magia.

Escucha Cinema Paradiso aquí


Artículo de Pepo Ruiz

9 de febrero de 2010

Cuernos a la italiana




Il Magnífico Cornuto (1964, Antonio Pietrangeli)

Nos recomendaron esta película en el videoclub Stromboli de Valencia. Todo surgió porque le preguntamos por comedias italianas. "¿Conocéis Celos a la Italina? La acaban de editar." La alquilamos y lo siguiente que descubrimos fue una gran película con sus altibajos, pero una gran película.
Podemos decir que Il Magnífico Cornuto sí que es una de esos films que apellidaban con "a la italiana". Conocida en nuestro país como Celos a la Italiana narra la historia de Andrea (Ugo Tognazzi), un hombre la clase alta, que tras ver cómo sus amigos engañan a sus mujeres y de cómo éstas los engañan a ellos, empieza a suspechar de su perfecta y bella esposa Maria Grazia (Claudia Cardinale). Eso sí, todo empieza después de que Andrea la engañe.


En el film encontramos una crítica mordaz a esa clase alta-media, licenciados/as con un buen trabajo, con un coche espectacular, y con unas infidelidades que quedan en el grupo de amigos. Miradas, celos, cuchicheos, llamadas por teléfono, sospechas; todo oculto en el plano de una felicidad aparente, vacía e insípida. Así es el caldo de cultivo en el que los personajes de la película de Pietrangeli desarrollan sus inquietudes y deseos. La premisa cómica, y cínica, está servida, y caliente, desde el momento en el que la mujer con la que se acuesta Andrea le dice que su esposa le ha sido infiel, seguro. Con esta nudo de guión nos adentramos en una espiral que nos absorbe hacia su centro al mismo tiempo que nos acompaña de la locura que viene el personaje principal. Finalmente Andrea, un hombre seguro de si mismo, se convierte en un paranoico al sospechar que todos sus amigos se han acostado con su mujer. ¿Será cierto? ¿Le habrá sido infiel alguna vez? Lo cierto es que la hermosa Mari Grazia ve que su marido está cada día más raro.


Por último me gustaría comentar que no sólo el cuerpo de la bella Cardinale es lo más destacable del film, sino el trabajo de Pietrangeli como director, y el de los guionistas Diego Fabbri, Ruggero Maccari, Ettore Scola y Stefrano Strucchi, que juntos convierten la película en un referente de las estrategias narrativas oníricas, ya que es a través de sueños cuando Andrea ve a su mujer con otros hombres. De entre todos ellos me gustaría destacar en el que su esposa baila frente a unos hombres en una habitación durante una noche de tormenta, mientras estos le quitan las telas que componen su vestido. La dirección de Pietrangili en esta secuencia es magnífica, así como la combinación de la iluminación y los efectos especiales, consiguiendo crear un clima de pesadilla y sueño erótico.

Disfruta de la secuencia en Youtube

Películas de Pietrangeli:


Como guionista del cine neorrealista

Ossessione (1943, Luchino Visconti)
La terra trema (1948, Luchino Visconti)

Como director

El Soltero (1955)
Fantasmi a Roma (1961)
Io la conoscevo bene (1965)
Le Fate (1966)


Artículo de Rubén S. Ferrer

3 de febrero de 2010

Los desconocidos habituales atacan de nuevo




Audace colpo dei soliti ignoti (1960, Nanni Loy)

Las secuelas están para algo, sobre todo cuando la primera parte ha sido un éxito de taquilla, crítica y público. Tras enterarme que Rufufú tenía más partes decidí probar, por eso el film seleccionado fue Rufufú da el golpe, cuyo título original es Audace colpo dei soliti ignoti, dirigida por Nanni Loy en 1960, secuela del I Soliti Ignoti rodada en 1958 por Mario Moncelli.

Y esta es la sinopsis:

Un milanés convence a Pepe y a sus amigos de Roma para que se trasladen a Milán con el objetivo de cometer un golpe muy fácil y provechoso: robar el furgón que transporta el dinero de las quinielas. Al llegar a la capital lombarda, se encuentran solos porque el que planeó el golpe ha sido arrestado. Así y todo, deciden continuar igualmente y, a pesar de no respetar el plan diseñado al efecto, consiguen su cometido. Por desgracia, y a causa del comportamiento de uno de ellos, para no terminar en la cárcel, se ven obligados a abandonar la maleta que contiene el preciado botín... (FILMAFFINITY)


La película arranca con un personaje nuevo, un milanés que lee en el periódico la siguiente noticia "Los de siempre terminan robando habas y chorizo", artículo que enlaza perfectamente con el final de la primera película (el recurso narrativo que más me ha gustado del film). El milanés se encuentra leyendo el periódico a la salida de la fábrica en la que trabaja Pepe "el Pantera", el ex-boxeador con aires de mafioso. Pepe al descubrir que un individuo se interesa por el sale corriendo del local como alma que lleva el diablo.Tras una desastrosa persecución, ya que piensa que se trata de un policía, llega a su casa donde le sorprende la presencia de este enigmático personaje. La finalidad del milanés no es otra que proponerle un nuevo trabajo al ladrón romano, robar una maleta que contiene la recaudación de la loteria. Como "el Pantera" no es muy listo llama a sus compañeros, los mismos con los que terminó comiendo un potaje en su primer trabajo. Así que juntos se embarcan en esta nueva aventura, que al igual que la anterior termina en fracaso.


La secuela de Rufufú no me ha parecido tan buena como la primera (suele ser normal). Esta vez las huellas neorrallistas ya no están presentes. Si en la primera veíamos una ciudad en plena expansión arquitectónica, símbolo del progreso, en esta ya no tiene tanta importancia, por lo que la realidad social queda reducida a dos pinceladas que aportan los personajes femeninos. Ambos hacen referencia a la infancia y como en ella pasaron las penurias propias de la pobreza. Otro rasgo social que me ha parecido ver en este film, y que no recuerdo en el anterior, es el machismo dominante que podemos observar a través del personaje de Pepe, quien después de propinar una bofetada a su chica le dice "cuando vuelva ya verás la que te espera"; eso sí, dicho con tono de comedia. Esto, ahora mismo, es un problema porque nos hemos distanciado tanto de este modelo de conducta que, aunque se trate de una comedia de hace cuarenta y nueve años, nos molesta y duele.


La historia de estos rufianes palurdos contó con una nueva película en 1987, I Soliti ignoti vent’anni dopo, en la cual se retoma al personaje interpretado por Mastroianni, quien decide juntarse junto a Pepe "el Pantera" y Ferribotte para dar otro golpe y así recuperar a su mujer Tereza, personaje que no aparece en la primera película, pero al que sí nombran.

Para terminar sólo me gustaría recordar que este film, al igual que el anterior, pertenece a uno de los géneros más viejos de la historia del cine, al "bank robbery", relacionado también con el western. Es interesante ver como este género, a lo largo de la historia, se ha posicionado en la catalogación genérica de películas, a veces como subgénero y otras como género.

La trilogía del Soliti Ignoti:

I Soliti Ignoti (1958, Mario Moncelli)
Audace colpo dei soliti ignoti (1960, Nanni Loy)
I Soliti ignoti vent’anni dopo (1987, Amanzio Todini)


Artículo de
Rubén s. Ferrer

25 de enero de 2010

Un atraco a la italiana




Soliti Ignoti (1958, Mario Monicelli)

El género cinematográfico puede crear mucha controversia, ya que los autores suelen considerar sus obras como inclasificables. Sin embargo si algo bueno tiene el género es que nos permite clasificar, catalogar y organizar las películas. Y esto siempre ha sido así, según el historiador cinematográfico Rick Altman, desde los orígenes, cuando sólo habían tres géneros: el musical, el melodrama y el documental. El resto, tal y como los conocemos son ramificaciones de estos. En el libro Los Géneros Cinematográficos, Altman relaciona con el western un subgénero que tiene que ver con él, el de los robos. A partir de este subgénero los podemos encontrar a mano armada, planificación de robo, engaños, etc; y no sólo en Estados Unidos, sino a lo largo de todo el mundo. Sin entrar en detalles a la comedia clásica italiana también le pico el gusanillo, como en España con Atraco a las tres (1963, José María Forqué).



Conocida oficialmente en nuestro país como Rufufú (en la película no sale para nada este nombre), gracias a las magnífcas traducciones y adaptaciones. El film de Monicelli cuenta la historia de un grupo de ladronzuelos que, seducidos por la idea de uno de ellos, deciden robar una caja fuerte. Como las circunstancias no les son favorables deben hacerlo a la antigua usanza, agujerear la pared del apartamento vecino donde se encuentra la caja en cuestión. Cada personaje tiene intereses distintos en este robo, unos para conseguir dinero y otros para volver a ser útiles. El caso es que cada uno de ellos es de todo menos ladrón profesional. El desastre está servido.


Rufufú es una auténtica comedia italiana, ligera, rápida, con mucho diálogo y unos personajes exagerados. Juntos, revueltos y con un objetivo tan poco usual convierten la película de Monicelli es un cóctel explosivo. Si pensamos en la trama nos vendrá a la mente The Great Train Robbery (Edwin S. Porter, 1903), y todas las películas que tracos que le siguieron. Personalmente creo que I Soliti Ignoti influenció más de lo que pensamos, ya que tomando la estructura y la historia encontramos otro film muy similar Ocean's Eleven (Lewis Milestone, 1960), que más tarde sería rehecho por Steven Soderbergh. En el 2002, y producida por George Clooney, se hizo un remake Welcome To Collinwood, con la misma trama y, en general, muy poco interesante.

Otros atracos cómicos que te gustarán:

Green Grow The Rushes (1951, Derek N. Twist)
The Ladykillers (1955, Alexander MacKendrick)
Atraco a las tres (1963, José María Forqué)



Artículo de Rubén S. Ferrer

23 de enero de 2010

Aún no he acabado… Lilja 4-ever




Porque el cine sueco no es solo Ingmar Bergman. Porque Oksana Akinshjna está soberbia. Porque relata una realidad cruda y desgarradora que necesitamos ver. Porque el dolor existe y porque el mundo no es un lugar agradable. Por todo esto, y por mucho más, el visionado de este film de Lukas Moodison es de obligado cumplimiento.




Si en Trainspotting Dany Boyle, a través del relato de Irvin Welsh, nos regalaba la opción de elegir una vida, en Lilja 4-ever, su realizador, Lukas Moodison, nos condena desde el principio del metraje a vivir una existencia dada, la de Lilya, una chica de 16 años vecina de un suburbio de una ciudad cualquiera de la antigua Unión Soviética. La joven, abandonada por su madre, se ve obligada a malvivir entre miseria y desesperanza, junto con su compañero de penurias Volodya (Artyom Bogucharsky). El devenir de los acontecimientos la llevará a prostituirse en el centro de la ciudad y a conocer a Andrei (Pavel Ponomaryov), un novio que le prometerá una vida mejor en Suecia.


Las grandes películas atraen por la coherencia entre todos sus elementos narrativos: guión, dirección, música, interpretación, fotografía, y en este sentido Lilja 4-ever se lleva cinco estrellas. Una historia cruda, fría y profunda, narrada a través de una fotografía desgastada, plana y gris; una atmósfera decadente, de escenarios despejados y angostos, donde claustrofobia y agorafobia comparten protagonismo a través de angulares y teleobjetivos; un ritmo pausado y frenético descrito gracias a Ramstein y Vivaldi; en resumen, una joven, un lugar y una historia por vivir, o no.

Otras vidas (perras) juveniles:

Kids (1995) de Larry Clark
Trainspotting (1996) de Danny Boyle
Requiem for a dream (2000) de Darren Aronofsky
Sweet sixteen (2002) de Ken Loach
Thirteen (2003) de Catherine Hardwicke


Artículo de David Aliaga

19 de enero de 2010

Brazil o cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar al sistema...



Los personajes de Brazil viven en una sociedad enfermizamente burocrática, donde cualquier desliz de la organización establecida supone un gran problema para estos (mal denominados) individuos incapaces de reaccionar ante cualquier banalidad. Gilliam lleva al máximo surrealismo las ideas planteadas por Orwell en su inmortal 1984, batidas, que no agitadas, con el universo kafkiano angustiosamente desarrollado en El proceso, o en menor medida con las fórmulas expuestas en Un mundo feliz de Huxley o en Fahrenheit 451 de Bradbury.

En un lugar cualquiera del siglo XX, vive Sam Lowry, posiblemente el funcionario más eficaz del Ministerio de Información, con lo que las ofertas de ascensión laboral están a la orden del día, más aún si cabe por la fuerte influencia de su madre en el Ministerio. Pero Sam es feliz en su monotonía. Lo es hasta que un mal día un nombre se confunde a raíz de un error tipográfico, llevando a la muerte a un ciudadano en lugar de un “terrorista” (interpretado por Robert de Niro), fontanero cuyo crimen es llevar a cabo reparaciones clandestinas a margen de los formularios burocráticos. Esa serie de catastróficas desdichas hará que Sam se encuentre con Jill Layton, mujer que ama en sus sueños, y que hará que por fin acepte el ascenso con tal de obtener información acerca de ella.



Brazil y su pegadiza melodía, no es más que una válvula de escape para Sam y quien sabe si para Gilliam, el sueño de la utopía, materializado en sus delirantes ensoñaciones (a través de las cuales el director da rienda suelta a su imaginación), donde es capaz de librarse de las cadenas que le oprimen, sentirse héroe y capaz de cualquier acto en un mundo fantástico. De ahí que su universo se derrumbe al encontrar la pieza (Jill) indispensable para alcanzar ese mundo ideal anhelado.


Cierto es que el retrato que hace Gilliam de una sociedad ultra dependiente de la tecnología, del gobierno y de la burocracia, se nos antoja muy exagerada y caricaturizada (el contínuo uso del gran angular nos lo recuerda en prácticamente todas las secuencias) pero en su esencia no parece tan distante de la sociedad del Sitel, de la gripe A, del Facebook, del Ipod o de los grandes satélites que rodean nuestro planeta.

Brazil...

Where hearts were entertaining June
We stood beneath an amber moon
And softly murmured someday soon...
We kissed...
And clung together
Then...
Tomorrow was another day
The morning found me miles away
With still a million things to say
Now...
When twilight dims the skies above
Recalling thrills of our love
There's one thing I'm certain of
Return...
I will...
to old...

Brazil.



Otros universos orwellianos:

1984, de Michael Anderson (1956)
THX 1138, de George Lucas (1971)
1984, de Michael Radford (1984)
Equilibrium, de Kurt Wimmer (2002)
V de Vendetta, de James McTeigue (2005)


Artículo de
David Boscá

12 de enero de 2010

Le Grand Bleu y el sentido del mar



“Jacques Mayhol (Jean Marc Barr), un eterno amante del mar con una especial habilidad para el buceo, ayuda al profesor Lawrence en sus experimentos marinos. Nada de lo que tiene o consigue Jacques en la vida le llena tanto como el mar. Pero la belleza que Jacques admira, también puede esconder un peligro imperceptible...La película cuenta la obsesión de dos hombres, Jacques y Enzo Molinari (Jean Reno) por el buceo, obsesión que los persigue desde niños. Encuentran en el interior del mar una especie de plenitud, como si de su verdadero hábitat se tratara. Jacques Mayhol, incluso, complementa esa pasión con una gran atracción y comprensión hacia los delfines. La historia de un buzo que ama las profundidades del mar, que ama a una mujer (Rosanna Arquette), pero por sobre todo ama la libertad.”



En algunos momentos de la vida, uno se siente que no pertenece a este mundo ya que tiene una talla creada por los hombres en la que no cabes. El significado que el resto de los humanos entienden, no coincide con el de uno mismo y la alienación es el transporte de tu propia existencia.
Esto mismo, es lo que le ocurre a Jacques Mayhol, un buceador de estilo libre quien sólo se encuentra a sí mismo y se reconcilia con su propia naturaleza en el azul profundo del mar. “Un mar muy extraño, misterioso y desconocido. No muy distinto al espacio donde se difuminan las nociones convencionales del tiempo y la distancia. Es un lugar mágico y peligroso en el que Jacques se siente en armonía.”
Este metraje del Cinema du look de 1988 y dirigido magistralmente por Luc Besson (El Quinto Elemento; Nikita; Leon The Professional), es el producto de la fotografía de Carlo Varini, la música de Eric Serra, el guión de Robert Garland y Luc Besson. Te sumergen literalmente en los misterios del mar y te transporta a sus lugares mas impresionantes principalmente, del Mediterráneo.
Aunque la crítica no fue muy favorable, se convirtió en película de culto del movimiento estético Cinema du look. Lo que se materializó en el premio César en 1989 a la mejor música (Eric Serra), y al mejor sonido (Pierre Befve, Gérard Lamps,François Groult). También ganadora del premio Académie Nationale du Cinéma 1989 (Luc Besson).


Varini consigue la espectacularidad fotográfica con el uso de angulares en los planos grandes y generales que junto con el contrapicado en planos medios aumenta la magnificencia de las localizaciones como La Raya (Perú), Taormina (Italia), Las Cicladas (Grecia), etc.. Además utiliza las acertadas emulsiones fílmicas que capturan la luz del Mediterráneo como hace Sorolla en sus trabajos más mediterráneos. Varini por tanto hace una gran trabajo en el que transmite la existencialidad del film.
Por otro lado Eric Serra y el estilo musical new age pone la guinda poética a este film que sólo con las imágenes, ya por sí mismo habla. Su música te sumerge en los misterios del mar, de los delfines y de la trama. Tal fue el gran aporte de Serra en la película que para su distribución en EE.UU. la distribuidora Gaumont decidió encargar una versión distinta de la banda sonora a Bill Conti y un nuevo final a lo “happy-ending”, lo que resultó ser un fracaso comercial en Norteámerica.

La película El gran azul / Le Grand Bleu de Luc Besson es una co-producción italiana, francesa y americana, editada en DVD con el montaje final del director con 40 minutos más, de material inédito que, estoy seguro será un deleite para la vista, para los oídos y te transportará a lo que de verdad se siente cuando te encuentras bajo la superficie del mar.


Filmografía seleccionada:


Subway (1985)
Nikita (1990)
Atlantis (1991)
Leon, El Profesional (1995)
El quinto elemento (1997)
The Messenger: The Story of Joan of Arc (1999)


Artículo de Pepo Ruiz

11 de enero de 2010

De Sica y su estilo "a lo italiano"



Cuatro años después de que Sofía Loren ganara el Óscar por La Ciociara (Dos Mujeres, Vittorio de Sica, 1960), sorprendió al mundo con la interpretación de Filomena Marturano, la pareja de Domenico Soriano (Don Mimi), papel encarnado por Marcelo Mastroianni. La película de Vittorio de Sica cuenta la historia de Filomena, una joven prostituta que en tiempos de guerra conoce a Don Mimi, un hombre de negocios y caradura, que se siente atraído por ella. A lo largo de los años, el caprichoso destino los vuelve a reunir, y el acomodado Domenico la retira de la calle para colocarla en su casa con la única finalidad de cuidar de su madre.

La primera vez que vi esta película me llevé una desagradable sorpresa, sabía que Vittorio de Sica hacía comedias ligeras pero no historias con una carga tan dramática y al mismo tiempo con tintes cómicos. Tras la primera impresión decidí verla otra vez ya que las películas no se aprecian de la misma manera. Y así fue. Con este segundo visionado descubrí un film interesate, denso, dramático y cínico.



La película arranca con una Sofía Loren a punto de morir. Débil, agotada, sudorosa y agonizante, hace llamar a su mantenedor, Marcelo Mastroianni, quien se dedica a flirtear con las muchachas que pasan por su negocio, y con las que suele comprometerse. Nada más recibir la noticia Don Mimi, corre hasta su casa para encontrarse a Filomena apunto de morir. Durante este primer acto, a través de flashbacks, se nos cuenta la historia de esta extraña pareja. Don Mimi, un playboy hasta en los momentos más difíciles de las posguerra, se encapricha con una joven prostituta, con la que tropieza varias veces en el transcurso de los años. Él se siente atrído por ella, ella se enamora de él. Cansado de saber que su chica es puta decide sacarla del prostíbulo para ponerla en un piso, donde no tiene que hacer otra cosa que limpiar y cuidar de la madre de Doménico. Conforme pasa el tiempo comenzamos a comprender a Filomena, una mujer dura, valiente, que aparte de procurar por su vida, piensa en la de su hijo pequeño. Tras los flashbacks volvemos a la habitación de la moribunda señora Marturano. En un momento de desesperación le pide a Don Mimi que se case con ella, y él, haciéndole el favor a la muerta, acepta. Agobiado por la situación decide hablar con su amante, a quien le dice que en breve estará con ella ya que Filomina está agonizando; acto seguido aparece Sofía Loren, fuerte, reafirmada, viva. "La moribunda está aquí para quedarse" es la frase que le deja caer la señora de Doménico, quien a partir de ese preciso instante vivirá un infierno y sufrirá un cambio de personalidad. Finalmente, y tras pasar por muchas dicusiones "a la italiana" Don Mimi, no sólo acepta los hijos que ha tenido Filomena, sino que reconoce, ya en la madurez, su amor hacia su compañera.


Matrimonio all'italiana es toda una lección de humildad, tanto cinematográfica como personal. La película se centra en la sociedad que surge tras la Segunda Guerra Mundial. A partir de la desestructuración de la familia, y la modernización de la mentalidad en cuanto a la religión, De Sica nos muestra a personas que han perdido su capacidad de sentir. En el film vemos como los personajes cambian, pasan de un plano anímico frío y distante, a otro más humano a través de la agonía que produce la pérdida de un ser querido, a lo que hay que añadir la "jugarreta" de Filomena. Quiero destacar como, al final, el personaje de Mastroanni evoluciona, aceptando en su madurez, al convertirse en un hombre completo. Aunque aparentemente el mensaje de la película sea procatólico, creo que el cambio que sufren los personajes, transgrede las barreras del pensamiento cristiano, para focalizar su discurso en la evolución de las personas y la aceptación de la vida misma.

Si te gustó Matrimonio a la Italiana:

Dos mujeres (1960, Vittorio De Sica)
Seducida y abandonada (1964, Pietro Germi)
Divorcio a la italiana (1962, Pieto Germi)


Artículo de Rubén S. Ferrer

La Tativille de Jacques



Jacques Tati se toma muy en serio el título de su filme y configura su espacio cinematográfico como un juego, con sus personajes-fichas y sus escenarios-tableros. Tati no es solo quien tira el dado, si no que además conoce el resultado de la tirada. Playtime nos transporta a la vida urbana de las ciudades modernas, donde la arquitectura se convierte en un personaje más, el principal, y al mismo tiempo atrapa a todo su reparto de secundarios, esos personajes anónimos, autómatas, que se mueven de manera mecánica, circular y cerrada entre los muros de cristal y hormigón. ¿La historia? O bien Tati no la necesita o bien la construye el espectador. La escasa presencia de la palabra hablada obliga a concentrarse con los cinco sentidos en la pantalla, a descifrar lo que el director nos cuenta y a no dejar escapar ninguno de los gags con los que Tati impregna la película.



El mundo físico de Playtime es recto, ordenado, frío, cerrado y de trayectos circulares y previsibles. No hay opción de salirse de la norma. ¿O sí? Es precisamente ese deseo de acercarse a un mundo mucho más real, palpable, tradicional, sentimental y de antaño, con casas de madera, jardines, calles sinuosas y calor humano, lo que Tati anhela. Pero para ello es necesario que nos muestre el mundo donde vivimos, para luego llevarnos de la mano de su paraguas y piruetas hacia su realidad, hacia su mundo donde la gente habla, ríe y sobre todo se escucha.

El propio Tati quiere formar parte de su experimento y protagoniza su Tiempo de juego a través de Monsieur Hulot, ataviado de manera clásica, con gabardina, sombrero y paraguas y colores marrones, beiges y verdes que contrastan con los negros y grises de los habitantes de la megalópolis. Una megalópolis cuyos ciudadanos y medios de transporte acabarán moviéndose literalmente al son que marcará Tati. Al son de su tiovivo de la vida.

Si te gustó Playtime:

The General (1926) de Buster Keaton
Modern times (1936) de Charles Chaplin
Night Owls (1930) con Stan Laurel y Oliver Hardy
Max illusionniste (1914) de Max Linder


Artículo de David Aliaga

4 de enero de 2010

Ayer, hoy y mañana...


Desde hace varios meses siento la necesidad de volver a ver cine, de volver a los clásicos, de revisar aquellas películas con guiones redondos, bien estructurados y argumentados, escritos como se hacía antes de saltarse las reglas (para hacerlo hay que conocerlas). Y que mejor que empezar por la comida italiana postneorrealista, aquella, que influenciada por el neorrealismo, adopta sus reglas y centra sus personajes en el resurgir de la sociedad italiana.

La primera película en cuestión es Leri, Oggi, Domani (Ayer, hoy, mañana), de 1963 y dirigida por Vittorio De Sica. La película, dividia en tres episodios muestra a tres parejas italianas en tres situaciones completamente distintas, aunque para ello lo haga a través de los mismos actores, Sofía Loren y Marcello Mastroianni. En la primera historia (escrita por Edoardo De Filippo) los actores principales nos presentan a una familia pobre, en la que madre, no sólo cuida de sus hijos y su marido, sino que además, es la que trae el pan a casa vendiendo tabaco de contrabando en la escalinata principal del pueblo. Cierto día es sorprendida por la polícia, quien la detiene, aunque no la encarcela, ya que la mujer está embarazada. Es entonces cuando cae en la cuenta que siempre y cuando esté embarazada se librará de ir a prisión. El conflicto principal aparace cuando su marido se cansa de dejarla embarazada, por lo que la mujer entra, finalmente en la cárcel.

La segunda historia (guión de Cesare Zavattini) se centra en una mujer rica, egoísta y superfilicial, cuya felicidad se basa en ser querida y consentida. Para ello tiene un amante, quien la adora. La trama de este guión se desarrolla en el coche de la mujer, y avanza a través del diálogo que mantienen los amantes. Estos se dedican a planear su vida, sus viajes, su idilio; ambos necesitan escapar de su realidad cotidiana. Sin embargo su "realidad" se tuerce cuando tienen un accidente de coche, lo que provoca que los personajes se separen y vuelvan a la cotidianidad.

La última historia (con guión y dirección de Cesare Zavattini) es mi favorita por muchísmas razones. En ella se establece un trío entre los personajes principales. Loren, interpreta a una joven prostituta que vive un ático; sus vecinos, unos ancianos con un nieto seminarista, ven en esta mujer la tentación que puede alejar al nieto de su ingreso en la orden; y por último está el personaje de Mastroianni, un comercial cliente de Loren, de la que está profundamente enamorado. La trama arranca cuando el seminarista tropieza con la joven en la terraza. Desde ese preciso instante el estudiante se siente atraído por la mujer, quien lo sabe y hace lo posible por seducirlo.



Tropecé con esta película el día que empecé a informarme sobre la filmografía de Vittorio De Sica. La primera película que visioné de este director fue gracias a un documental de Scorsese. Se trataba del melodrama neorrealista Umberto D.. Cuenta la historia de un viejo profesor, siempre acompañado por su perro, que por ser despedido se queda sin casa. La soledad y la marginación son los temas en los que se centra esta magnífica película. Seguí investigando un poco más sobre este director y descubrí que sus películas, entre las que abundan filmes mediocres, se encontraba ésta, que además era muy conocida por el mito erótico de Sofía Loren. Me sorprendió muchísimo descubrir que se trataban de tres historias cortas, cada una de un estilo diferente: la primera un melodrama social, la segunda un drama interior al más puro estilo de Bergman, y la tercera una comedia de enredo. Estas caraterísticas, sumadas a la magnífica interpretación de sus actores, hacen de este film un referente básico dentro del cine italiano postneorrealista.


Te pueden interesar:

Matrimonio a la italiana
, 1964
Siete veces mujer,1967
Las brujas,1967
Boccaccio 70, 1962

Artículo de Ruben S.Ferrer

3 de enero de 2010

El cine carcelario o el precio de la libertad




Quién iba a pensar hace años que las películas de cárceles y prisiones se iban a convertir en un género propio. Posiblemente la causa principal sea que juntar a un buen número de personajes heterogéneos y privarles de su libertad es una manera fantástica de experimentar y tratar de analizar la condición humana.

Son muchas las películas en las que la carcel es un personaje más, de hecho en la mayoría de los films el protagonista (o los protagonistas) no tienen otra cosa en la cabeza sino huir de ella.

Las hay duras, durísimas, o por el contrario otras que Hollywood nos presentó como verdaderos campamentos de verano con nazis en lugar de monitores, pero todas ellas entrañables.

Un condenado a muerte
ha escapado. 1956

La joya de Robert Bresson. Un clásico imprescindible y no sólo de género, sino como cine en general. Bresson nos regala una historia impecablemente narrada y sirve de manual de cómo utilizar el sonido fuera de campo de forma drámatica o como componer cada plano del film con una eficacia terrible. Fontaine, el protagonista es un miembro de la resistencia en la Francia ocupada por los nazis, es apresado y nada más entrar en prisión empieza a urdir un plan para escapar de allí.





La Evasión (Le Trou)
1960

El Agujero, título original del film, es mucho más acertado y severo que el que propuso el papanatas de turno en nuestro país. Otra película francesa esta vez de Becker, que trata sobre la fuga en una prisión. En este caso, la fuga colectiva de un grupo de presos que meticulosamente ( y el director se encarga de mostrárnolos con unos larguísimos planos secuencia) elaboran un túnel para escapar de esta carcel, que en este caso alberga presuntos culpables en espera de un juicio.

La Gran Evasión
1962

Cine de aventuras de toda la vida. Un especialista en westerns, John Sturges, firmó esta super-producción carcelaria después de la interesante Conspiración de silencio o remakear con más o menos éxito a Akira Kurosawa en Los Siete Magníficos. Los nazis albergan en su campo de verano (ejem, de concentración) a una serie de oficiales ingleses y americanos, algunos de ellos especialistas en fugas.
Steve McQueen, en plan estrella, aceptó participar en la película, únicamente si se añadía al metraje una escena donde pudiera demostrar sus habilidades como motorista. Y a fé que lo consiguió.



El hombre de Alcatraz. 1962

El infravalorado director John Frankenheimer, autor de numerosos bombazos del cine de acción de todos los tiempos ( El Tren, El Mensajero del Miedo, Gran Prix, Siete Días de Mayo o Ronin) firma este drama protagonizado por Burt Lancaster.
Un drama que ataca directamente al corazón, con la historia de un preso, que a través de su pasión, la ornitología, intenta arrebatar tintes de la libertad soñada en las alas de los pájaros.

La Leyenda del Indomable 1967

Después de La gran Evasión, Hollywood nos acerca otra visión amable del cine carcelario con la historia de otro sinvergüenza, interpretado por Paul Newman, que recibe el duro castigo de dos años de trabajos forzados tras destrozar un parquímetro. Secundarios de lujo ( Óscar para George Kennedy) y una banda sonora muy interesante a cargo de Lalo Schifrin.


Fuga de Alcatraz
1979

La última conexión Don Siegel y Clint Eastwood tras películas como El Seductor, Harry, el Sucio o Dos mulas y una mujer. Basada en una historia real, cuenta la aventura que emprenden cuatro hombres para escapar de la Roca, la cárcel inexpugnable. Muy buen ritmo y un guión que sin duda alguna inspiró a películas posteriores.

Cadena Perpetua
1994

Una de las películas más recordadas de los últimos tiempos. Firmada por Frank Darabont (autor de la otra cinta carcelaria La Milla Verde y de la interesantísima La Niebla)basándose en un relato del mismísimo Stephen King. Nominada a siete Óscar, no consiguió llevarse ninguna estatuilla. Fue el año de Forrest Gump.
Cuenta la historia de la paciencia, la dedicación y el esfuerzo de un hombre que se siente inocente pero ha sido condenado a cadena perpetua por el asesinato de su mujer. La amistad ( y la enemistad) es otro de los temas, perfectamente tratados en esta obra maestra del cine contemporáneo.


Otras películas del género:


El código criminal, de Howard Hawks, 1931
Fuerza Bruta, de Jules Dassin, 1947
Quiero vivir, de Robert Wise 1958
Contra el muro, de John Frankenheimer, 1993 (TV)
La Milla Verde, de Frank Darabont, 1999
Celda 211, de Daniel Monzón 2009



Artículo de David Boscá