Mostrando entradas con la etiqueta cine italiano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine italiano. Mostrar todas las entradas

30 de marzo de 2010

El desconocido Tornatore




La desconocida (2006), de Giuseppe Tornatore

Tornatore nos regaló su obra Nuovo Cinema Paradiso contando algunos aspectos biográficos de su vida, tal y como lo hizo Fellini en 8 ½ o Amarcord,nos robó el corazón con esta obra maestra… desde la perspectiva de la vieja escuela italiana. Después se introdujo de lleno en el género del thriller, algo que tiene poco que ver con su firma.

Aunque el género sea especialmente ajeno a él, y su estilo fuera de alguna forma muy ortodoxo, el largometraje del director romano, nos deleita con un guión nada convencional y fresco donde el mismo personaje es la propia estructura del paradigma narrativo.

Tuve la oportunidad de ver esta película en Roma, en un pequeño cine de barrio entre la via Nazionale y Piazza Repubblica. Echaba de menos un buen thriller europeo y conociendo la trayectoria de géneros del director y estilo, compré las entradas sin generarme grandes expectativas. Cogí un folleto donde se informaba de las ofertas de proyección en ese mismo cine y pude leer:

Llegada hace unos años de Ucrania, Irena (Kseniya Rappoport) vive en una ciudad gris del norte llevando consigo una pena secreta. Su vida se parece irremediablemente a la de otras chicas procedentes de los países del Este: un sinfín de violencias, humillaciones y explotación día tras día. Sólo un recuerdo agradable: el de un amor intenso, truncado bruscamente. Llegada a los treinta años, busca trabajo y pide ayuda: por fin se coloca en una acomodada familia de orfebres, los Adacher y se convierte rápidamente en una presencia determinante para la pequeña Tea. Desgraciadamente, el aparente equilibrio alcanzado está destinado a romperse: desde el pasado ya no asoman sólo pesadillas y visiones, sino que vuelve también su maltratador de antaño, conocido como "Muffa" (Michele Placido), que la arrastra en una cadena de nuevos horrores. 
Pero Irena está cerca de alcanzar su propio objetivo, y no quiere detenerse…



Desde la sinopsis no me pareció un thriller que sea digno de una especial mención, pero desde la perspectiva paradigmática, desde el género y sobre todo, desde la mirada subjetiva… no tuve más remedio que quitarme el sombrero mientras se me escapaba un “¡Bravissimo!”


El paradigma narrativo tiene una linealidad temporal y estructural por norma general, que de va de A a B y de B a C…además lo podemos resumir en: Planteamiento y presentación de personajes; nudo-desarrollo de la historia y por último desenlace. Tornatore baraja estos bloques y la dirección temporal como si fichas de dominó se trataran y crea el planteamiento de la historia descrito como una bocanada de aire fresco. Es decir, por un lado no presenta al personaje principal en las primeras secuencias sino que es la identidad del personaje es lo que sustenta toda la trama.


El flash-back es el recurso que permite a Tornatore presentar a cuentagotas a Irena. El pasado es el catalizador activo de la trama y es el mismo pasado (Muffa) quien se manifiesta en el presente sin tener muy claro el quién es Irena y cual es su objetivo. Es decir, desde el punto de vista manierista… si se justifican las acciones de la protagonista o no.

Por eso el espectador se siente completamente intrigado y absorto en la historia porque durante toda la película le plantean muchas incógnitas sin hacerle perder un hilo que ha sido tejido muy finamente.


No obstante hay que destacar que sus imágenes están cargadas de muchísima fuerza compositiva y drámatica. La ausencia de color en las ciudades industriales del norte de Italia y la oscuridad que Morricone otorga a la banda sonora, ha conseguido que “La Sconosciuta” sea un film de tintes y atmósferas muy acertados. Toda una obra maestra, una vez más, del maestro Tornatore.

Si te gustó La sconosciuta:

Shadow of a doubt, de Alfred Hitchcock (1943)
Sunset Boulevard, Billy Wilder (1950)
The tenant, de Roman Polanski (1976)
Une Pure formalité (1994), de Giuseppe Tornatore
La leggenda del pianista sull'oceano, Giuseppe Tornatore (1998)
Io non ho paura, Gabriele Salvatores (2001)
Il y a longtemps que je t'aime, Philippe Claudel (2008)

Artículo de Pepo Ruiz

29 de marzo de 2010

Juego mortal en la Italia futurista de los sesenta




La Decima Vittima (1965, Elio Petri)

Tras terminar mi artículo de Fellini 8 1/2 me puse a revisar la filmografía de Marcello Mastroainni, un auténtico galán y uno de los mejores actores que ha parido el cine italiano. De entre todas las películas de los sesenta me llamó la atención este film de 1965 por ser ciencia ficción y por compartir cartel con la sex-symbol del momento, Úrsula Andress.

En un futuro muy lejano nace un deporte conocido como “La Gran Cacería”. Consiste en convertirse en víctima y cazador, según indique el Ministerio de la Caza, y por lo tanto la persona designada como cazador debe eliminar a su víctima, la cual puede matar a su cazador. El número de veces que pueden participar está limitado a diez. Quien sobreviva conseguirá ser laureado como un auténtico atleta, además estará recompensado con una cuantiosa suma de dinero.

Marcello Polletti (Marcello Mastroianni), un reputado cazador, es designado por la máquina del Ministerio como víctima. Su cazadora, como podemos imaginar, es la espectacular Úrsula Andress, en el papel de la norteamericana Caroline Meredith. Durante la persecución ambos personajes establecen un juego de seducción que les llevará poco a poco a enamorarse. Sin embargo esta relación se verá interrumpida por la situación amorosa de Marcello, en pleno trámite de separación y con una amante que quiere casarse con él. Caroline, conocedora de la situación, y con gran interés por conseguir a su víctima, hará todo lo posible por atraparlo entre sus brazos.



La película de Elio Petri, basada en un relato corto del escritor de ciencia ficción de Robert Sheckley, se ha convertido, con el paso de los años, en un referente. En primer lugar porque dio origen a ese subgénero que podríamos denominar “de cacería”, en la que víctimas y ejecutores se persiguen con tal de conseguir sus objetivos, matar/escapar, los cuales siempre están relacionados con la victoria y la libertad. Al citar este subgénero nos vienen a la mente varias películas, entre ellas The Running Man (1987, Paul Michael Glaser) basada en una historia de Stephen King (podemos hablar de plagio tranquilamente). Respecto a su trascendencia me gustaría añadir que las fembots de Austin Powers están sacadas directamente de esta película, concretamente del baile de Úrsula en un club, donde asesina a su víctima disparando dos balas que salen de su minúsculo y brillante bikini.


La Víctima Número 10 también es un referente de la ciencia ficción. Rodada en los años en los que este género se encontraba en plena expansión, cuando las historias se habían alejado de los monstruos, de los seres atómicos y de otros planetas, para empezar a viajar hacia universos inimaginables (ya fueran internos o externos). Al mismo tiempo el futuro se convertía en un contexto de lo más suculento, un auténtico caldo de cultivo para historias increíbles. La película de Petri está considerada, junto a la Barbarella de Vadim, como una pieza de ciencia ficción kitsch europea. Una auténtica joya de la cultura pop en las que encontramos referencias a cómics clásicos, cámaras de Súper-8, decorados compuestos por imágenes estereoscopias, guateques, mini faldas, cuellos mao, decorados minimalistas, pantalones de pitillo, etc. Iconos que hoy en día están de moda y altamente cotizados por ese sector pijo que dice “pero mira que retro”.

Por último quería añadir que en la historia de Petri encontramos no sólo ciencia ficción y cacerías de humanos. Este film italiano tiene un toque a la comedia de enredo que he comentado en otros artículos. Contiene elementos de la comedia de enredo, de la comedia dell’arte y del cine neorrealista. No sólo vemos el típico lío de faltas del macho italiano y el carácter de las mujeres italianas; también se deja ver el peso de la religión y la familia en el personaje de Marcello y la libertad sexual en el de Caroline. En el film hay una escena en la que ambos personajes comparan su forma de ver el matrimonio, él como un acto de amor que debe pasar por la iglesia, y ella como una formalidad más. Estos abismos culturales confluyen en un final sorprendente y surrealista.

La Decima Vittima, un film retro de culto y altamente kistch, que cumplirá las expectativas de los amantes del cómic, de la ciencia ficción y de las bandas sonaras beat, ésta compuesta por Piero Piccioni.

Otras películas del subgénero “corre, corre que te pillo”:


Rollerball (1975, Norman Jewison)
Death Race 2000 (1975, Paul Bertel)
Le Prix Du Danger (1982, Yves Boisset)
The Running Man (1987, Paul Michael Glaser)
Battle Royale (2001, Kinji Fukasaku)
The Condemned (2007, Scott Wiper)


Artículo de Rubén S. Ferrer

21 de marzo de 2010

La novena de Fellini




Fellini Otto E Mezzo (1963, Federico Fellini)

Hay una gran cantidad de películas que un cinéfilo, o al menos alguien que se dedica al mundo del cine o el audiovisual, debe ver. Entre el Olimpo de las películas encontramos Citizen Kane de Welles, Vertigo de Hitchcock, Modern Times de Chaplin, The Seventh Seal de Bergman, y entre todas ellas la película de Fellini 8 1/2, un film que lo norteamericanos designarían con un “Must See”, obligado.

Sobre la novena película de Fellini ya hay mucho escrito, quizás demasiado, pero si tras la película nos ponemos a pensar sobre ella descubriremos que nunca es demasiado porque es tan rica y está tan bien construida que siempre necesitaremos alguien que nos hable de ella, que la analice, que la estudie, y que nos la explique. Explicar Fellini 8 1/2 es presentarnos a su director, es conocerlo y ver toda su obra.


La película del director italiano nos habla de Gido, un reputado director de cine que intenta hacer su nueva película. La presión, el miedo y el posible rechazo al no poder alcanzar el nivel de su último film, le hacen caer en una crisis creativa. Es un balneario, recluido para encontrar su camino, donde Gido se centra en sus recuerdos y en las mujeres que más le han influido en su vida.

Para mi podemos sacar dos aspectos del film de Fellini, el meta-cine y el recuerdo. Desde luego, y como bien afirma Terry Guilliam en el extra que acompaña a la edición de Criterion (y ahora también en España por Cameo), se trata de una película en la que vemos, bajo una mirada muy personal, cómo funcionan las películas y cómo debe trabajar un director; pero no un artesano al más puro estilo hollywoodiense sino un artista. Ahí es donde reside la diferencia entre Fellini y el resto de sus contemporáneos. Mientras que otros directores italianos trabajaban bajo una producción muy cerrada Fellini había conseguido que la producción trabajara para él. Gracias a esto consiguió realizar films tan personales como el que tratamos hoy, o Amarcord, Intervista, etc.



Así pues Gido es el alterego de Fellini. Un director de cine en mayúsculas que se encuentra en una crisis creativa. Al igual que le pasó al artista italiano que no supo de que iba a hablar en su siguiente película, Gido busca esa inspiración para emprender la realización de un film. A lo largo del metraje el espectador no sabe muy bien de que irá la película. Pasada la mitad de la película, el productor, Gido, y más gente de la producción, viajan a la localización donde el director de arte ha creado una estructura gigantesca. Allí un personaje que habla con la mujer de Gido comenta en voz alta que será una película de ciencia ficción. Esto me sorprendió, al igual que su pareja, porque Fellini no haría una película de este género por lo que nos encontramos al igual que el protagonista, totalmente perdidos a nivel creativo. Es en esta secuencia cuando, a mi parecer, encontramos una clara empatía con el personaje ya que todo el mundo espera que haga una película que ni el mismo sabe de lo que va a ir. Todos le preguntan su opinión, le cuestionan pequeños detalles de los que no tiene ni idea, y le consultan sobre el casting porque las actrices esperan impacientes trabajar con él. Ante esta situación de estrés Gido baila en los pasillos de la residencia.

Otro de los aspectos que trata la película, y en el que reside su mayor interés, es el retrato de la memoria. La secuencia con la que empezamos se trata de un sueño de Gido. En medio de un atasco de automóviles, todo está en calma, nadie se mueve, nadie pita, nadie hace nada, por lo que Gido comienza a ponerse nervioso porque no puede salir de su coche, el cual empieza a llenarse de humo. Finalmente lo consigue y sale volando del atasco para después ascender y alcanzar los cielos. Pero no lo consigue, una cuerda atada a su pierna se lo impide y es devuelvo a la tierra, precipitándose al mar.

Con esta secuencia onírica Fellini nos deja ver qué veremos en el resto del film. Así es cómo se presentan los sueños y las fantasías. Poco a poco los recuerdos (como la infancia y la religión) y los sueños (la significativa secuencia del harem) cogen fuerza hasta tal punto que el espectador no sabe que está viendo. Finalmente el mundo interior de Gido se junta con la realidad en la secuencia final, algo que muchos críticos profesionales interpretan como un circo de una sola pista.

Nada más empezar con Fellini 8 1/2 me vino a la mente L’Année dernière à Marienbad (1961), el film de Alan Resnais. Me es completamente imposible no mencionar el film del realizador francés por las similitudes que guarda con el del italiano. En ambas películas vemos como se aborda la memoria y el recuerdo. Es normal que veamos en estas películas algunas semejanzas porque nos encontramos en los sesenta, y aunque la psique y el sueño ya habían sido tratados en los veinte de manera inicial, con Das Kabinett des Dr. Caligari (1919, Robert Wiene) y Un Chien Andalou (1928, Luís Buñuel), o Spellbound de Hitchcock en los cuarenta, es esta década cuando las tramas clásicas son desestructuradas por el conocido cine de Arte y Ensayo, destruyendo los textos cinematográficos clásicos para reescribirlos de nuevo a partir de un punto de vista totalmente personal, que muchas veces obedece a la visión del director, esta vez concebido como artista.


Por último Fellini 8 1/2 no sólo es uno de los mejores films de Fellini, sino que es un referente dentro de la Historia del Cine, un clásico moderno que no sólo debe verse por el tratamiento narrativo, sino por el uso de la música compuesta por Nino Rota, y por la fotografía de Gianni Di Venanzo (La Notte, L’eclisse, ambas películas de Antonioni).

Metacine, memoria y psique:


Spellbound (1945, A. Hitchcock)
La Notte (1961, M. Antonioni)
L’Année dernière à Marienbad (1961, Alan Resnais)
La Nuit Américaine (1973, F. Truffaut)
Stardust Memories (1980, W. Allen)
Intervista (1987, F. Fellini)
Irma Vep(1996, Olivier Assayas)
Adaptation (2002, Spike Jonze)



Artículo de Rubén S. Ferrer

10 de marzo de 2010

El amor de las mujeres italianas




Mujeres Peligrosas (1958, Luigi Comencini)

Durante la época dorada de la comedia italiana (entre los cincuenta y los sesenta, estos inclusive) encontramos filmes de todas las temáticas, desde la pobreza a la religión, pero son los celos y la vida conyugal los temas que acaparan gran parte de esta filmografía.

En 1958 el cineasta Luigi Comencini, director de una película que comenté hace tiempo Il Segno di Venere, abordó el tema de los celos a través de cuatro matrimonios amigos, en su película Mujeres Peligrosas (Mogli Pericolose). Federico, Bruno, Pirro y Benny son hombres casados. Los tres primeros tienen mujeres hermosas, al contrario que Benny, que se casa con una mujer poco agraciada y resentida. Ornelia la esposa de Bruno, es celosa y afirma que todos los hombres son unos mentirosos y no pueden confiar en su fidelidad. Claudine, la esposa de Federico, opina todo lo contrario y piensa que su marido nunca le sería infiel. Deciden apostar utilizando a Tosca, la mujer de Pirro, para que intente seducir a Federico y así poder demostrar a Claudine que es igual que todos los hombres...

Comencini arranca con esta maravillosa secuencia, presentando los personajes en dos escenas, por un lado los hombres y las mujeres. Éstas últimas, mientras esperan a que sus maridos vuelvan de caza (pésimos cazadores) deciden hacer una apuesta, cuyo objetivo es el de demostrarle a Claudine que todos los sombres son igual, incluido su amado esposo. Ese punto de partida es el origen de un comedia costumbrista, rápida y que en el fondo tiene una única finalidad, redescubrir el amor.

De este film me gustaría destacar el guión, perfectamente elaborado y con una trama muy bien justificada. Conforme avanza la película vamos viendo a través de secuencias autoconclusivas cómo se desarrolla el conflicto entre las parejas. También destacaría la importancia del espacio, ya que al tratarse de discusiones entre parejas todas ellas ocurren en la intimidad de la vivienda o en el coche, siempre en recintos cerrados, en los que las palabras no se las pueda llevar el viento y queden entre dos personas para ser asimiladas.

De lo más interesante.

Otras películas de Luigi Comencini:

Pane, Amore e Fantasia (1953)
Pane, Amore e Gelosia (1954)
Le Sorprese Dell'Amore (1959)
Tutti A Casa (1960)

Artículo de Rubén S. Ferrer

25 de febrero de 2010

Mastroiani se divorcia a la italiana




Divorzio all'italiana (1961, Pietro Germi)

Escogí ver esta película por los errores de traducción que he encontrado en las comedias italianas. Aunque muchas de ellas no tenían la terminación "a la italiana" terminaban incluyéndose dentro de esta categoría. Afortunadamente Divorcio a la Italiana está bien traducida.

El film de Pietro Germi cuenta la historia de Fefé (Marcello Mastroiani), barón que vive en de Sicilia en un viejo palazzo decadente, propiedad se su tío, con quien lo comparte. Fefé está casado con Rosalía, una mujer todo lo opuesto a Sofía Loren. Esta vez su pareja es fea, incluso maquillándose, de carácter receloso y posesivo. La vida del personaje de Mastroiani es un "asco", es deprimente, y está en plena decadencia, como el palacio. Sin embargo encuentra una satisfacción personal en el cuerpo de su jovencísima y virginal sobrina, de la que se enamora perdidamente. Al ver que ésta le corresponde empieza a maquinar un plan; divorciarse (uno de los referentes sociales de la película) de su esposa porque le ha sido infiel. En su idea sólo falla una parte, que ha de encontrar un amante para su mujer, y teniendo en cuenta cómo es se vuelve una tarea complicada. Finalmente tropieza con un hombre que la amó en su juventud. Hecho. A partir de ese momento Fefé crea situaciones propicias para que coincidan los amantes, y finalmente lo consigue, por lo que, asumiendo el papel de marido cornudo, decide asesinar a su esposa y al amante para limpiar su honor. Tras unos pocos años entre rejas Fefé, que es recibido como un héroe, se casa con su sobrina. Sin embargo Fefé ya no es el mismo, ahora desconfía de los amigos de su nueva mujer.


Divorcio a la Italiana, es un clásico de los más importantes dentro de la comedia italiana post-neorrealista. La acción transcurre en la Italia de los sesenta, una época en la que el país se reconstruye y vive una modernización necesaria. En el film de Germi, que ahora está muy mal visto debido a los problemas que sufrimos en nuestro país por el maltrato de pareja, de muestra con ironía y sátira el carácter machista de la sociedad italiana, y por este motivo sitúa la acción en Sicilia. A parte de la interpretación magistral de Mastroini, quien trabaja a la perfección el personaje dotándolo de unos tics que quedan en nuestra memoria, hay que recordar que ganó el Oscar a Mejor Guión Original en 1962 (escrito por Ennio De Concini, Pietro Germi y Alfredo Giannetti). Tanto Germi como Mastroiani estuvieron nominados.

Algunos matrimonios mal avenidos:

Matrimonio all'Italiana (1964, Vittorio De Sica)
Sedotta e Abbandonata (1964, Pietro Germi)
Divorce American Style (1967, Bud Yorkin)
The War of The Roses (1989, Danny DeVito)
Intolerable Cruelty (2003, Joel Coen)


Artículo de Rubén S. Ferrer

20 de febrero de 2010

En Roma hay fantasmas




Fantasmi a Roma (1960, Antonio Pietrangeli)

Hoy me disponía a ver Profumo di Donna (Perfume de Mujer, 1974), dirigida por Dino Risi, recomendada por P. y porque me interesaba ver algo de Risi, cuando he descubierto que no tenía subtítulos. El caso es que tenía sobre mi mesa el DVD de Fantasmi A Roma (Fantasmas en Roma), un film dirigido por Antonio Pietrangeli, con música de Nino Rota, y con la interpretación de Marcello Mastroiani y Vittorio Gassman, entre otros.

Fantasmas en Roma cuenta la historia de unos fantasmas que habitan dentro de un palazzo en ruinas. En él vive un viejo príncipe que está en bancarrota y constantemente sometido a la presión de vender su casa para que construyan un supermercado de veinte plantas. El anciano, cascarrabias y algo chalado, muere en un accidente doméstico, heredando la propiedad su sobrino quien no tiene ninguna duda en vender el viejo palacio. Sin embargo los fantasmas, asustados porque perderán su hogar, harán de las suyas para que el joven no pueda deshacerse de la mansión de sus antepasados.

La película de Pietrangeli, con guión del propio director junto a Ruggero Maccari (Profumo di Donna, Il Magnifico Cornuto), Ettore Scola (Totó Nella Luna, Gente Di Roma) y Ennio Flaiano (Dolce Vitta, La notte, Boccaccio '70), tiene una estructura algo confusa dada la duración de los actos. En la primera parte (todo el planteamiento) vemos una presentación minuciosa de los personajes en el día a día de la casa; prácticamente un documental. Cuando el espectador ya los ha conocido bien pasamos a la segunda parte del film, cuando el viejo principe muere y llega su sobrino con propósitos de vender la casa.

Personalmente, la riqueza de Fantasmas en Roma reside sus diálogos, basando el humor en las réplicas entre los personajes en vez de el físico, como en las comedias norteamericanas. La comedia clásica italiana es hija directa del neorrealismo y se caracteriza, como ya he dicho, por tener unos diálogos rápidos y constantes, y por mostrarnos la realidad italiana del momento (en este caso principios de los sesenta). Es aquí donde encontramos esos personajes grotescos que pegan gritos, esos hombres pillos que persiguen a las mujeres por las calles, esas esposas seductoras que controlan a sus maridos con sus picardías, los curas gordos y adictos a la comida, las familias numerosas, etc. Una serie de características que aparecen en el cine español de la misma época. ¿Y cómo es eso? Fácil, porque somos gente del mediterráneo y porque muchos guionistas italianos también trabajaron con directores españoles, como es el caso de Ennio Flaiano, que escribió dos obras maestras de Berlanga, como Calabuch (1956) y El Verdugo (1963).

Fantasmas en Roma, un clásico imperecedero de uno de los directores olvidados del cine italiano, Antonio Pietrangeli.

Otras películas que te gustarán:


La fortuna di essere donna (1956, Alessandro Blassetti)
La legge (1960, Jules Dassin)
Il Bigamo (1956, Luciano Emmer)
Auda e le compange (1960, Antonio Pietrangeli)

Artículo de Rubén S. Ferrer

12 de febrero de 2010

La música de película lleva nombre de Morricone




Parece mentira, que un compositor que lleva mas de quinientos trabajos en su haber y que sus obras preceden en muchos casos, a las películas a las que pertenecen… Sólo le hayan dado un Oscar honorífico en el 2006, después de cinco nominaciones ( Malena, 2000; The Mission,1986; Bugsy, 1991; The Untouchables, 1987; Days in Heaven 1978). Parece incomprensible que alguien con tal talento le suceda algo así. Pero también le ocurrió a Hitchcock homenajeado con el premio Irving Thalverg (Un reconocimiento que se concede en al ceremonia de los Oscars para destacables de la producción cinematográfica). Así que desde estas premisas, entiendo que los Oscars castigan a los genios y como premio cinematográfico obedece a intereses de otra índole y no hacen mas que reafirmar mi convicción y la falta de fe que tengo en estos galardones. Son tantas películas las que forman parte de nuestras vidas y del imaginario colectivo, y tantas que no han sido reconocidas… Pero los Oscars, como tantos otros premios, son pasarelas y modelitos propios del espectáculo televisivo, del papel cuché y no del arte cinematográfico. Por tanto no hace honor a su verdadero menester.


Bueno volviendo a Ennio que es de quien trata este artículo… Romano de nacimiento, comenzó a introducir emociones en el cine en los años sesenta y desde entonces sigue en activo a la edad de 81 años. Es por tanto, un hombre nacido para el cine y un profeta de la música.
Las composiciones musicales que todos identificamos como el Spaghetti western (Yo lo llamo Paella Western ya que fueron rodadas en España), llevan su nombre como la llamada Trilogía del Dollar: Per un pugno di dollari (Por un puñado de dólares), Il buono, il brutto il cattivo (El bueno, el feo y el malo), Per qualche dollari in più (La muerte tenía un precio). Pero particularmente y como cresta del género… C’era una volta in west (Hasta que llegó su hora) con su fantástico tema: “The man with the harmonica”. Todas ellas, obras firmadas por Sergio Leone quien junto a Morricone trabajaría en casi todos sus largometrajes.

Este genial compositor, encuentra musas fuera de la ortodoxia instrumental o fuera de las tradicionales orquestas. Entendemos que justifica estos instrumentos atípicos con la historia y la trama. Como por ejemplo en “una de vaqueros” como Il bouno, il brutto, il cattivo, donde se interpretan: tambores, silbidos, una harmónica un flauta india, coros, una orquesta e incluso ¡una guitarra eléctrica!(algo que semióticamente se entiende como un invento propiamente americano)!. Todos estos instrumentos hacen alguna alusión al mundo del salvaje oeste o a los Estados Unidos en alguna de sus formas. Sin embargo, Morricone los fusiona y marca su propio estilo.


En el caso de la música de The Mission, sucede lo mismo. Por ejemplo en el tema de “On Earth as it is in heaven”. Tímbales, un coro y un clavicordio al más puro estilo neoclásico, el oboe de Gabriel (uno de los personajes de la historia), etc. Todos estos sonidos te están hablando implícitamente al oído y te dicen cual es su papel y qué pintan en la película.
Aunque obviamente marcó un precedente para sus colegas, su obra no se reduce sólo a la experimentación instrumental, y su justificación con la historia, ya que va mucho más allá. ¿Quién no ha escuchado alguna vez las melodías de Cinema Paradiso, Unce upon in America (Érase una vez en America), The Untouchables (Los intocables), Lolita (La adaptación de Adrian Lyne 1998), Ripley’s game (El juego de Ripley)? En las melodías juega con la emoción, la nostalgia, la tristeza, la alegría, la ensoñación que crean los instrumentos junto con los compases, ritmos y notas. No hay nada de nuevo en ello, ya que es lo que han hecho todos los compositores del cine, pero Morricone tiene el don de los japoneses… Lo asimila y lo mejora porque si cambia un solo compás, ritmo o alguna nota de las melodías de las películas anteriormente nombradas, la producción entera bajarían un peldaño de calidad aunque sea difícil de creer.


Me atrevo a decir que los grandes directores del cine han tenido la suerte de trabajar con él y viceversa, como: Pier Paolo Pasolini, Federico Fellini, Giuseppe Tornatore, Sergio Leone, Lucchino Visconti, Gilo Pontecorvo, Vittorio De Sica, Bernardo Bertolucci, Marco Bellochio, Tinto Brass, John Huston, Buñuel, John Carpenter, Brian de Palma, Oliver Stone y Quentin Tarantino entre otros.
Desde aquí quiero rendir homenaje a un compositor que me emociona particularmente y supongo que colectivamente porque gracias a él sigo admirando el cine como un niño: como arte… como magia.

Escucha Cinema Paradiso aquí


Artículo de Pepo Ruiz

9 de febrero de 2010

Cuernos a la italiana




Il Magnífico Cornuto (1964, Antonio Pietrangeli)

Nos recomendaron esta película en el videoclub Stromboli de Valencia. Todo surgió porque le preguntamos por comedias italianas. "¿Conocéis Celos a la Italina? La acaban de editar." La alquilamos y lo siguiente que descubrimos fue una gran película con sus altibajos, pero una gran película.
Podemos decir que Il Magnífico Cornuto sí que es una de esos films que apellidaban con "a la italiana". Conocida en nuestro país como Celos a la Italiana narra la historia de Andrea (Ugo Tognazzi), un hombre la clase alta, que tras ver cómo sus amigos engañan a sus mujeres y de cómo éstas los engañan a ellos, empieza a suspechar de su perfecta y bella esposa Maria Grazia (Claudia Cardinale). Eso sí, todo empieza después de que Andrea la engañe.


En el film encontramos una crítica mordaz a esa clase alta-media, licenciados/as con un buen trabajo, con un coche espectacular, y con unas infidelidades que quedan en el grupo de amigos. Miradas, celos, cuchicheos, llamadas por teléfono, sospechas; todo oculto en el plano de una felicidad aparente, vacía e insípida. Así es el caldo de cultivo en el que los personajes de la película de Pietrangeli desarrollan sus inquietudes y deseos. La premisa cómica, y cínica, está servida, y caliente, desde el momento en el que la mujer con la que se acuesta Andrea le dice que su esposa le ha sido infiel, seguro. Con esta nudo de guión nos adentramos en una espiral que nos absorbe hacia su centro al mismo tiempo que nos acompaña de la locura que viene el personaje principal. Finalmente Andrea, un hombre seguro de si mismo, se convierte en un paranoico al sospechar que todos sus amigos se han acostado con su mujer. ¿Será cierto? ¿Le habrá sido infiel alguna vez? Lo cierto es que la hermosa Mari Grazia ve que su marido está cada día más raro.


Por último me gustaría comentar que no sólo el cuerpo de la bella Cardinale es lo más destacable del film, sino el trabajo de Pietrangeli como director, y el de los guionistas Diego Fabbri, Ruggero Maccari, Ettore Scola y Stefrano Strucchi, que juntos convierten la película en un referente de las estrategias narrativas oníricas, ya que es a través de sueños cuando Andrea ve a su mujer con otros hombres. De entre todos ellos me gustaría destacar en el que su esposa baila frente a unos hombres en una habitación durante una noche de tormenta, mientras estos le quitan las telas que componen su vestido. La dirección de Pietrangili en esta secuencia es magnífica, así como la combinación de la iluminación y los efectos especiales, consiguiendo crear un clima de pesadilla y sueño erótico.

Disfruta de la secuencia en Youtube

Películas de Pietrangeli:


Como guionista del cine neorrealista

Ossessione (1943, Luchino Visconti)
La terra trema (1948, Luchino Visconti)

Como director

El Soltero (1955)
Fantasmi a Roma (1961)
Io la conoscevo bene (1965)
Le Fate (1966)


Artículo de Rubén S. Ferrer

3 de febrero de 2010

Los desconocidos habituales atacan de nuevo




Audace colpo dei soliti ignoti (1960, Nanni Loy)

Las secuelas están para algo, sobre todo cuando la primera parte ha sido un éxito de taquilla, crítica y público. Tras enterarme que Rufufú tenía más partes decidí probar, por eso el film seleccionado fue Rufufú da el golpe, cuyo título original es Audace colpo dei soliti ignoti, dirigida por Nanni Loy en 1960, secuela del I Soliti Ignoti rodada en 1958 por Mario Moncelli.

Y esta es la sinopsis:

Un milanés convence a Pepe y a sus amigos de Roma para que se trasladen a Milán con el objetivo de cometer un golpe muy fácil y provechoso: robar el furgón que transporta el dinero de las quinielas. Al llegar a la capital lombarda, se encuentran solos porque el que planeó el golpe ha sido arrestado. Así y todo, deciden continuar igualmente y, a pesar de no respetar el plan diseñado al efecto, consiguen su cometido. Por desgracia, y a causa del comportamiento de uno de ellos, para no terminar en la cárcel, se ven obligados a abandonar la maleta que contiene el preciado botín... (FILMAFFINITY)


La película arranca con un personaje nuevo, un milanés que lee en el periódico la siguiente noticia "Los de siempre terminan robando habas y chorizo", artículo que enlaza perfectamente con el final de la primera película (el recurso narrativo que más me ha gustado del film). El milanés se encuentra leyendo el periódico a la salida de la fábrica en la que trabaja Pepe "el Pantera", el ex-boxeador con aires de mafioso. Pepe al descubrir que un individuo se interesa por el sale corriendo del local como alma que lleva el diablo.Tras una desastrosa persecución, ya que piensa que se trata de un policía, llega a su casa donde le sorprende la presencia de este enigmático personaje. La finalidad del milanés no es otra que proponerle un nuevo trabajo al ladrón romano, robar una maleta que contiene la recaudación de la loteria. Como "el Pantera" no es muy listo llama a sus compañeros, los mismos con los que terminó comiendo un potaje en su primer trabajo. Así que juntos se embarcan en esta nueva aventura, que al igual que la anterior termina en fracaso.


La secuela de Rufufú no me ha parecido tan buena como la primera (suele ser normal). Esta vez las huellas neorrallistas ya no están presentes. Si en la primera veíamos una ciudad en plena expansión arquitectónica, símbolo del progreso, en esta ya no tiene tanta importancia, por lo que la realidad social queda reducida a dos pinceladas que aportan los personajes femeninos. Ambos hacen referencia a la infancia y como en ella pasaron las penurias propias de la pobreza. Otro rasgo social que me ha parecido ver en este film, y que no recuerdo en el anterior, es el machismo dominante que podemos observar a través del personaje de Pepe, quien después de propinar una bofetada a su chica le dice "cuando vuelva ya verás la que te espera"; eso sí, dicho con tono de comedia. Esto, ahora mismo, es un problema porque nos hemos distanciado tanto de este modelo de conducta que, aunque se trate de una comedia de hace cuarenta y nueve años, nos molesta y duele.


La historia de estos rufianes palurdos contó con una nueva película en 1987, I Soliti ignoti vent’anni dopo, en la cual se retoma al personaje interpretado por Mastroianni, quien decide juntarse junto a Pepe "el Pantera" y Ferribotte para dar otro golpe y así recuperar a su mujer Tereza, personaje que no aparece en la primera película, pero al que sí nombran.

Para terminar sólo me gustaría recordar que este film, al igual que el anterior, pertenece a uno de los géneros más viejos de la historia del cine, al "bank robbery", relacionado también con el western. Es interesante ver como este género, a lo largo de la historia, se ha posicionado en la catalogación genérica de películas, a veces como subgénero y otras como género.

La trilogía del Soliti Ignoti:

I Soliti Ignoti (1958, Mario Moncelli)
Audace colpo dei soliti ignoti (1960, Nanni Loy)
I Soliti ignoti vent’anni dopo (1987, Amanzio Todini)


Artículo de
Rubén s. Ferrer

25 de enero de 2010

Un atraco a la italiana




Soliti Ignoti (1958, Mario Monicelli)

El género cinematográfico puede crear mucha controversia, ya que los autores suelen considerar sus obras como inclasificables. Sin embargo si algo bueno tiene el género es que nos permite clasificar, catalogar y organizar las películas. Y esto siempre ha sido así, según el historiador cinematográfico Rick Altman, desde los orígenes, cuando sólo habían tres géneros: el musical, el melodrama y el documental. El resto, tal y como los conocemos son ramificaciones de estos. En el libro Los Géneros Cinematográficos, Altman relaciona con el western un subgénero que tiene que ver con él, el de los robos. A partir de este subgénero los podemos encontrar a mano armada, planificación de robo, engaños, etc; y no sólo en Estados Unidos, sino a lo largo de todo el mundo. Sin entrar en detalles a la comedia clásica italiana también le pico el gusanillo, como en España con Atraco a las tres (1963, José María Forqué).



Conocida oficialmente en nuestro país como Rufufú (en la película no sale para nada este nombre), gracias a las magnífcas traducciones y adaptaciones. El film de Monicelli cuenta la historia de un grupo de ladronzuelos que, seducidos por la idea de uno de ellos, deciden robar una caja fuerte. Como las circunstancias no les son favorables deben hacerlo a la antigua usanza, agujerear la pared del apartamento vecino donde se encuentra la caja en cuestión. Cada personaje tiene intereses distintos en este robo, unos para conseguir dinero y otros para volver a ser útiles. El caso es que cada uno de ellos es de todo menos ladrón profesional. El desastre está servido.


Rufufú es una auténtica comedia italiana, ligera, rápida, con mucho diálogo y unos personajes exagerados. Juntos, revueltos y con un objetivo tan poco usual convierten la película de Monicelli es un cóctel explosivo. Si pensamos en la trama nos vendrá a la mente The Great Train Robbery (Edwin S. Porter, 1903), y todas las películas que tracos que le siguieron. Personalmente creo que I Soliti Ignoti influenció más de lo que pensamos, ya que tomando la estructura y la historia encontramos otro film muy similar Ocean's Eleven (Lewis Milestone, 1960), que más tarde sería rehecho por Steven Soderbergh. En el 2002, y producida por George Clooney, se hizo un remake Welcome To Collinwood, con la misma trama y, en general, muy poco interesante.

Otros atracos cómicos que te gustarán:

Green Grow The Rushes (1951, Derek N. Twist)
The Ladykillers (1955, Alexander MacKendrick)
Atraco a las tres (1963, José María Forqué)



Artículo de Rubén S. Ferrer

24 de enero de 2010

El vampiro en el cine III: Mordiscos europeos




Era lógico pensar que en Europa, el continente donde el mito vampírico había desarrollado una marcadísima identidad propia, se hubieran producido un buen número del películas de género interesantes. Al igual que ha ocurrido a lo largo de la historia del cine, el cine europeo de vampiros también ofrecerá un valor añadido que lo distinguirá radicalmente del cine más comercial de Hollywood.

En Francia, encontramos la figura de Jean Rollin, director que llevará al límite el terror erótico ( no en vano fue uno de los pioneros del cine X francés) con producciones como Desnuda entre las tumbas (1970), El amanecer de los vampiros (1971), Vierges et vampires (1971) o la polémica Levres de sang (1975) que contó con una versión calificada X para intentar amortizar el gasto de la película. Aparte de Jean Rollin, se podría destacar también Sangre y rosas (1960) de Roger Vadim, El tierno Drácula (1974) de Pierre Grunstein (con Peter Cushing) más cerca de la comedia subida de tono o una revisitación del género en Baby Blood (1990) de Alain Robak.



El cine italiano, también aportará su granito de arena al género especialmente con la figura de dos realizadores, Antonio Margheriti y Mario Bava, con películas como La máscara del demonio, (1960) Las tres caras del miedo (1963), La danza Macabra (1963) o I lunghi capelli della Morte (1964). También interesantes La sorella di Satana (1965), de Michael Reeves, La maldición de los Karnstein (1963), de Camillo Mastrocinque y protagonizada por Christopher Lee, o una de las últimas producciones, la discreta adaptación televisiva de la novela de Stoker Il Bacio di Dracula (2002), de Robert Young.


España, por supuesto también tocó el género vampírico, al igual que el país vecino, también uniría vampirismo con erotismo, especialmente en las producciones de Jesús Franco como Vampiros Lesbos (1971) o La hija de Drácula (1972), pero lo que no sabe o recuerda mucha gente es que directores muy conocidos como Vicente Aranda o Jorge Grau, también firmaron alguna película del género como La novia ensangrentada ( 1972) o Ceremonia sangrienta (1973), basada una vez más en la vida de la condesa Bathory.
El desaparecido Paul Naschy también daría vida a algún personaje en producciones como La noche de Walpurgis, de León Klimovsky.

En el resto de Europa, encontramos películas belgas como La Fée sanguinaire (1968), de Roland Lethem, La sadique aux dents rouges (1970), de Jean-Louis Van Belle o El rojo en los labios (1971), de Harry Kumel (adivinad sobre quién… Bathory), películas alemanas como los Nosferatu de Murnau (1922) y de Herzog (1979) o Jonathan (1970) de Hans W. Geissendorfer, rusas como la trilogía iniciada por Guardianes de la noche (2004), del tildado director visionario Timur Bekmambetov o una divertida, interesante, y reciente, co-producción británica y rumana, Strigoi (2008), sobre un pueblo rumano que se enfrenta a un brote vampírico encabezado por el rico terrateniente local.


Me dejo para el final el caso de Suecia, que en los últimos años nos ha regalado una visión del cine de género interesantísima, con dos películas: Frosbitten (2006), traducida por algún listo como 30 días de noche, de Anders Banke, con un hilo argumental muy similar al cómic de Niles y Templesmith, y por supuesto, el que seguro se convertirá en un film de culto, Déjame entrar (2008) de Tomas Alfredson, que adapta la novela homónima de John Ajvide Lindqvist.



Artículo de David Boscá

21 de enero de 2010

El destino de la mujer italiana‏




Un día L, C y un servidor fuimos a pedir unas pizzas a la Crapa Pelata, una cadena de restaurantes italianos donde hacen una comida deliciosa. Mientras esperábamos nuestro pedido nos fijamos en el mantel de papel. Éste estaba compuesto por un college de fotogramas de películas italianas, en las cuales los personajes siempre aparecían comiendo. De entre todos nos llamó la atención uno que justo tenía el título de la película Il Segno Di Venere. "¿Ésta la hemos visto?"- me preguntó L. "No, pero creo que la veremos dentro de poco"- contesté yo. Nada más subir a casa encontré la película.

Il Segno Di Venere cuenta la historia de dos primas Cesira (interpretada por Franca Valeri) y Agnese (Sofía Loren). Ambas, de edad parecida, son completamente diferentes. Agnese, una mujer alta, con curvas, presumida y atrevida, vive la vida sin miedo, sin complejos y sin responsabilidades; Cesira, no tan agracidada, es responsable, trabajadora, buena persona, pero desgraciada en cuanto a relaciones con el género masculino. Éstas viven juntas en la casa de la familia de Agnese, el padre de la muchacha y su tía, una pareja condenada a la discusión eterna. En la misma escalera, justo debajo de su vivienda, reside una bruja, a la que Cesira acude porque está desesperada ya que no encuentra a ningún hombre. La mujer le echa las cartas y le señala el signo de Venus, diciéndole que al estar bajo el influjo de este signo es muy probable que un hombre entre pronto en su vida. A lo largo de la película Cesira va conociendo hombres, sin embargo estos buscan otras cosas en ella que poco tienen que ver con el amor. Tras varios desengaños amorosos, la protagonista decide hacer frente a su situación y se marcha de la casa de sus familiares en busca de una nueva vida.



En la película de Dino Risi los hombres tienen un protagonismo especial. Desde el principio son presentados como unos seres malvados, interesados y simples. Conforme avanza la película van apareciendo los cuatro personajes masculinos: Romolo (Alberto Sordi), un ladrón asediado constantemente por su madre; Mario (Pepino De Felippo), el director del lugar en el que trabaja Cesira; Ignazio (Raf Vallote), un ex-boxeador que aspira a ser bombero; y Alessio (Vittorio De Sica), un poeta arruinado y cara dura. A lo largo del metraje vamos como los hombres, cada uno a su manera, quieren algo de las primas. En un primer momento Cesira se siente atraída por el enigmático Romolo, quien le parece un agente secreto un tanto enigmático; al mismo tiempo se presenta su jefe, un hombre mayor, que no hace más que intentar llamar su atención con regalos y piropos para seducirla y acostarse con ella. El siguiente en entrar a escena es Alessio, un personaje que ocupa un lugar fundamental en la trama: el poeta interpretado por De Sica es el primero en seducir a la buena de Cesira, quien le presta dinero para que éste pueda comer. Finalmente conoce a Ignazio, un buen hombre que termina enamorándose de su prima Agnese.


A pesar de que la película la clasifican como una comedia pienso que esta muy lejos de serlo. Personalmente creo que se trata de un drama, con un claro sentido social. La trama transcurre en los años cincuenta, diez años después del conflicto bélico. Los personajes, que vieven en un joven entorno democrático, arrastran costrumbres que han sido su modo de supervivencia en la guerra. El personaje de Sofía Loren únicamente tiene en mente ser atractiva y encontrar un hombre que la mantenga, mientras que la prima, autosuficiente, busca lo mismo, aunque perfectamente podría vivir con si misma (ella es el estandarte de la nueva mujer italiana). En cuanto a los personajes masculinos tenemos un ladrón, un cuentista, un acosador y un ex-boxeador; el personaje de Ignazio es el que finalmente se casa con Agnese, a quien deja embarazada por lo que se obligan, ambos dos, a enfrentarse a la realidad. Todo el universo realista que crea Risi nos muestra una sociedad romana que, aunque está encerrada en sus viejas costumbres, pretende evolucionar; algo que vemos en el último plano cuando Cesira huye en el autobús, a través del cual vemos los nuevos edicios que indican que una nueva sociedad está naciendo.

Finalmente, me gustaría estabecer un paralismo entre la pelicula de Risi y Melinda & Melinda de Allen. En el Signo de Venus el realizador nos muestra dos formas de entender: desde la pasión y la imprudencia a la aversión y la cautela, manifestadas a través de Cesira y Agnese. Es curioso pero este mismo recurso es el que utiliza Woody Allen en su película Melinda & Melinda, aunque narrativamente es distinto; sin embargo la finalidad es similar: presentar una misma realidad vivida de dos formas distintas.


A modo de conclusión, Il segno Di Venere es una película que, aunque aparentemente sea sencilla, guarda una visión muy positiva de la vida. Aunque la pobre Cesira no consigue el amor que ansía es capaz de sobreponerse a las adversidades y seguir adelante. ¿Quién sabe? ¿Igual consigue encontrar al hombre de su vida? ¿Igual llega lejos y se convierte en una mujer que no necesita un hombre? Sea como sea, a través de una mirada melancólica, Dino Risi nos dice que la la vida sigue, a mejor o peor, pero sigue adelante.

También te gustarán:

Caccia Tragica (1947, Guiseppe de Santis)
Roma, Città Aperta (1945, Roberto Rossellini)
L'Amore In Citta (1953, Antonioni, Fellini, Lattuada, Lizzani, Maselli, Risi, Zavattini)
Il Sorpasso (1962, Dino Risi)


Artículo de Rubén S. Ferrer

11 de enero de 2010

De Sica y su estilo "a lo italiano"



Cuatro años después de que Sofía Loren ganara el Óscar por La Ciociara (Dos Mujeres, Vittorio de Sica, 1960), sorprendió al mundo con la interpretación de Filomena Marturano, la pareja de Domenico Soriano (Don Mimi), papel encarnado por Marcelo Mastroianni. La película de Vittorio de Sica cuenta la historia de Filomena, una joven prostituta que en tiempos de guerra conoce a Don Mimi, un hombre de negocios y caradura, que se siente atraído por ella. A lo largo de los años, el caprichoso destino los vuelve a reunir, y el acomodado Domenico la retira de la calle para colocarla en su casa con la única finalidad de cuidar de su madre.

La primera vez que vi esta película me llevé una desagradable sorpresa, sabía que Vittorio de Sica hacía comedias ligeras pero no historias con una carga tan dramática y al mismo tiempo con tintes cómicos. Tras la primera impresión decidí verla otra vez ya que las películas no se aprecian de la misma manera. Y así fue. Con este segundo visionado descubrí un film interesate, denso, dramático y cínico.



La película arranca con una Sofía Loren a punto de morir. Débil, agotada, sudorosa y agonizante, hace llamar a su mantenedor, Marcelo Mastroianni, quien se dedica a flirtear con las muchachas que pasan por su negocio, y con las que suele comprometerse. Nada más recibir la noticia Don Mimi, corre hasta su casa para encontrarse a Filomena apunto de morir. Durante este primer acto, a través de flashbacks, se nos cuenta la historia de esta extraña pareja. Don Mimi, un playboy hasta en los momentos más difíciles de las posguerra, se encapricha con una joven prostituta, con la que tropieza varias veces en el transcurso de los años. Él se siente atrído por ella, ella se enamora de él. Cansado de saber que su chica es puta decide sacarla del prostíbulo para ponerla en un piso, donde no tiene que hacer otra cosa que limpiar y cuidar de la madre de Doménico. Conforme pasa el tiempo comenzamos a comprender a Filomena, una mujer dura, valiente, que aparte de procurar por su vida, piensa en la de su hijo pequeño. Tras los flashbacks volvemos a la habitación de la moribunda señora Marturano. En un momento de desesperación le pide a Don Mimi que se case con ella, y él, haciéndole el favor a la muerta, acepta. Agobiado por la situación decide hablar con su amante, a quien le dice que en breve estará con ella ya que Filomina está agonizando; acto seguido aparece Sofía Loren, fuerte, reafirmada, viva. "La moribunda está aquí para quedarse" es la frase que le deja caer la señora de Doménico, quien a partir de ese preciso instante vivirá un infierno y sufrirá un cambio de personalidad. Finalmente, y tras pasar por muchas dicusiones "a la italiana" Don Mimi, no sólo acepta los hijos que ha tenido Filomena, sino que reconoce, ya en la madurez, su amor hacia su compañera.


Matrimonio all'italiana es toda una lección de humildad, tanto cinematográfica como personal. La película se centra en la sociedad que surge tras la Segunda Guerra Mundial. A partir de la desestructuración de la familia, y la modernización de la mentalidad en cuanto a la religión, De Sica nos muestra a personas que han perdido su capacidad de sentir. En el film vemos como los personajes cambian, pasan de un plano anímico frío y distante, a otro más humano a través de la agonía que produce la pérdida de un ser querido, a lo que hay que añadir la "jugarreta" de Filomena. Quiero destacar como, al final, el personaje de Mastroanni evoluciona, aceptando en su madurez, al convertirse en un hombre completo. Aunque aparentemente el mensaje de la película sea procatólico, creo que el cambio que sufren los personajes, transgrede las barreras del pensamiento cristiano, para focalizar su discurso en la evolución de las personas y la aceptación de la vida misma.

Si te gustó Matrimonio a la Italiana:

Dos mujeres (1960, Vittorio De Sica)
Seducida y abandonada (1964, Pietro Germi)
Divorcio a la italiana (1962, Pieto Germi)


Artículo de Rubén S. Ferrer